Google ha anunciado su decisión de apelar la orden de la Comisión Europea que le obliga a abrir su sistema operativo Android a empresas competidoras en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Asimismo, la compañía presenta una impugnación contra la exigencia de permitir que su buscador Google Search comparta datos con terceros, argumentando que esto pondría en riesgo la seguridad de los usuarios.
La Comisión Europea, en julio de este año, concedió a Google un plazo de doce meses para abrir funciones clave de Android a servicios rivales de IA. Además, estipuló que antes de enero de 2027 la empresa debe compartir datos de su buscador con otros motores de búsqueda, cumpliendo así con lo exigido por la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés).
La compañía asegura que cumplir con estas medidas comprometería la privacidad de los usuarios
Oliver Bethell, director sénior de competencia de Google, ha manifestado en declaraciones al medio Bloomberg que estas medidas podrían ser inseguras. Sostiene que los usuarios emplean su buscador para plantear preguntas más personales, que incluyen temas sensibles como preocupaciones médicas o cuestiones sobre relaciones íntimas. Bethell advierte que forzar a Google a compartir estas consultas sin garantías adecuadas de seguridad podría provocar un perjuicio irreversible en la privacidad de los usuarios.
