A partir de este martes, el precio máximo de la bombona de butano experimentará un aumento de casi un 16%, llegando a los 17,83 euros. Esta subida, desde los 15,39 euros establecidos en la última revisión, se debe principalmente al fin de la rebaja de impuestos, según indica una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
El incremento considera la finalización de la reducción del IVA, que pasó temporalmente del 21% al 10% conforme al Real Decreto-ley 7/2026, y la reciente reducción del Impuesto de Hidrocarburos (IH) a 3,75 euros por tonelada, según el Real Decreto-ley 18/2026. A esto se suman factores como una disminución del 33,35% en las cotizaciones de las materias primas, un aumento del 51,88% en el coste de los fletes, y la depreciación del euro frente al dólar en un 0,32%, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Sin la finalización de la rebaja del IVA, el incremento en el precio de la bombona de butano habría sido solo del 4,94% respecto a la última revisión
El precio de los gases licuados del petróleo envasados (GLP) en envases de entre 8 y 20 kilogramos, conocida como la tradicional bombona de butano, no está liberalizado. Este precio se revisa bimestralmente el tercer martes del mes, conforme a la resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas y la fórmula de cálculo establecida en la orden IET/389/2015. Dicha revisión considera factores como el coste del propano y del butano en los mercados internacionales, el coste del transporte y el tipo de cambio euro-dólar, entre otros como el coste de comercialización o la contribución al Fondo Nacional de Eficiencia Energética.
La revisión del precio está limitada a un ajuste del 5%, acumulándose cualquier exceso o déficit para su aplicación en futuras revisiones. Si no se hubiera aplicado este límite ni las medidas fiscales, el precio máximo habría alcanzado los 18 euros, generando un déficit que deberá recuperarse en siguientes revisiones. El GLP envasado, mayormente compuesto por butano, se utiliza como alternativa al gas natural en áreas sin conexión a la red de gas.
El consumo de GLP envasado, sin embargo, ha mostrado un descenso desde 2021, reduciéndose en más de un 12% hasta 2025, cuando se consumieron 57 millones de envases de diversas capacidades. Este combustible se encuentra en declive a medida que se desarrollan otras fuentes de energía.
