Los bancos de la zona euro han endurecido las condiciones para otorgar créditos a empresas y préstamos hipotecarios a las familias, según la última encuesta de préstamos bancarios del Banco Central Europeo (BCE). Este estudio, que analiza el segundo trimestre de 2026, muestra un aumento en las restricciones en todas las modalidades de préstamos. De cara al tercer trimestre, las entidades anticipan que los criterios se harán aún más estrictos.
La encuesta, realizada entre el 15 y el 30 de junio con la participación de 159 bancos, reveló un endurecimiento neto moderado de los criterios para conceder crédito a las empresas del 7%. En el caso de las hipotecas, el ajuste alcanzó el 9%, la cifra más alta desde finales de 2023. El crédito al consumo y otros préstamos a hogares también registraron un endurecimiento del 12%.
El aumento de las restricciones en los préstamos responde a la menor tolerancia al riesgo y la percepción de mayores riesgos económicos, tanto para hipotecas como para créditos corporativos
Respecto a la demanda de préstamos empresariales, los bancos señalaron un ligero incremento neto del 3%, superando las expectativas de un descenso del 10%. Este repunte responde a la necesidad de aumento de existencias y capital circulante, así como la inversión fija de grandes empresas y necesidades de refinanciación. Las instituciones de la eurozona también informaron de un incremento en la demanda de liquidez, aunque el panorama general permanece incierto por la evolución geopolítica.
Para el próximo trimestre, se espera un moderado aumento en la demanda de préstamos, calculado en un 4%. Sin embargo, la solicitud de préstamos para la vivienda experimentó una caída considerable del 15%, aunque menos pronunciada de lo anticipado (-20%). Los principales factores detrás de este descenso incluyen la merma en la confianza del consumidor y alteraciones en los tipos de interés, así como un empeoramiento de las perspectivas del mercado inmobiliario.
En cuanto al crédito al consumo y otros préstamos a hogares, la demanda continuó debilitándose un 2%, contrario a las previsiones de los bancos, que anticipaban una caída más drástica del 9%. Esta tendencia se debe a la disminución de la confianza del consumidor, el gasto moderado en bienes duraderos y las variaciones en los tipos de interés. Para el próximo trimestre, los bancos esperan una nueva disminución en la demanda de préstamos hipotecarios del 12%, mientras que el crédito al consumo no verá cambios significativos.
