Analistas prevén que el Banco Central Europeo (BCE) tomará la decisión de aumentar los tipos de interés al 2,5% en su próxima reunión, motivados por el aumento de la inflación y un entorno económico desafiante. Este posible ajuste se produce en un contexto de tensiones en Oriente Próximo y un incremento del precio del petróleo, con el Brent rozando los 100 dólares por barril. Esta medida sería una continuación del enfoque adoptado en junio.
En la eurozona, la inflación subió al 3,3% en agosto, desde el 2,9% de julio, impulsada principalmente por el aumento de los precios energéticos. La inflación subyacente, sin embargo, mostró una leve moderación, situándose en el 2,1%. Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING Research, describe el posible ajuste como una subida de tipos de precaución, con la que el BCE busca reforzar su credibilidad ante posibles efectos derivados de la crisis energética. Destaca que, a pesar de los elevados precios del petróleo, el BCE podría ver razones suficientes para un nuevo incremento de los tipos de interés.
El BCE busca reforzar su credibilidad anticipándose a posibles efectos derivados de la crisis energética
Opiniones dentro del BCE, como las de Isabel Schnabel y Philip Lane, sugieren la necesidad de un ajuste adicional, anticipando que la inflación se mantendrá alrededor del 3% el resto del año. Asimismo, Cristina Gavín de Ibercaja Gestión, señala que ciertos miembros del BCE abogan por una política monetaria levemente restrictiva para contrarrestar los altos costes energéticos.
El BCE presentará nuevas proyecciones macroeconómicas que podrían influir en futuras decisiones de política monetaria. Mientras, analistas perciben que las presiones inflacionistas subyacentes no se están extendiendo significativamente, según Ulrike Kastens de DWS. Sin embargo, advierte que mientras persista la incertidumbre por la subida de los precios energéticos, probablemente el BCE mantendrá una posición restrictiva.
En junio, Philip Lane estableció el límite superior del tipo de interés neutral en el 2,5%, aunque se especula sobre si el BCE mantendrá este cálculo o si se verá necesario superar este nivel. Niall Scanlon de Mediolanum sugiere evaluar si una mayor subida colocaría la política monetaria en un ámbito restrictivo.
Por otro lado, no se descarta un nuevo aumento a finales de año, con algunos anticipando que podría llegar al 2,75% respaldado por el shock energético. Sin embargo, otros prefieren evitar llevar la política monetaria a un terreno restrictivo mientras la inflación siga enfocada en la energía, como apunta Germán García Mellado de A&G Global Investors.
Carsten Brzeski de ING advierte que superar el 2,5% en los tipos podría aumentaría las dificultades económicas actuales, sin resultar en soluciones efectivas para la crisis de oferta. Christine Lagarde, presidenta del BCE, se mostrará cauta en la conferencia de prensa, procurando no dar señales sobre decisiones futuras, ya que el BCE sigue influenciado por las tensiones geopolíticas y el mercado energético en constante evolución.
