Economía

¿Qué es el 'friendshoring' y por qué está cambiando el comercio mundial?

La guerra de Ucrania y el deterioro de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China han introducido una nueva prioridad en las decisiones empresariales y la seguridad de las cadenas de suministro

Por Alberto Mesas

Durante más de tres décadas, la globalización estuvo dominada por un principio sencillo, producir donde fuera más barato. Ese modelo impulsó el offshoring, es decir, el traslado de fábricas a países con menores costes laborales, especialmente en Asia. Sin embargo, la pandemia de COVID-19, la guerra de Ucrania y el deterioro de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China han introducido una nueva prioridad en las decisiones empresariales y la seguridad de las cadenas de suministro. En ese contexto ha cobrado fuerza un concepto cada vez más utilizado por gobiernos y organismos internacionales, el friendshoring.

El término fue popularizado en 2022 por la entonces secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, quien defendió la necesidad de reforzar las cadenas de suministro entre "países de confianza" para reducir la vulnerabilidad frente a tensiones geopolíticas. Desde entonces, el concepto ha sido incorporado al debate económico por instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la OCDE y el Banco Mundial.

Priorizar la estabilidad política

A diferencia del offshoring, que busca minimizar costes trasladando la producción a cualquier país competitivo, el friendshoring prioriza la estabilidad política, la afinidad estratégica y la fiabilidad institucional del socio comercial. Tampoco debe confundirse con el reshoring, que consiste en devolver la producción al país de origen. En el friendshoring, la fabricación sigue realizándose en el extranjero, pero se desplaza hacia economías consideradas más seguras desde el punto de vista geopolítico.

La rivalidad comercial entre Estados Unidos y China explica buena parte de esta tendencia. Los aranceles, los controles a la exportación de tecnologías avanzadas y la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre ambas potencias han llevado a muchas empresas multinacionales a diversificar su producción. El objetivo ya no es únicamente reducir costes, sino evitar depender en exceso de un único país para componentes estratégicos.

Algunos países se están beneficiando especialmente de este proceso. México se ha convertido en uno de los principales destinos para nuevas inversiones industriales orientadas al mercado estadounidense. Según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y del Gobierno mexicano, el país ha registrado un fuerte interés de fabricantes de automóviles, electrónica y bienes de consumo gracias a su proximidad con Estados Unidos y al marco comercial del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En Asia, Vietnam se ha consolidado como uno de los grandes ganadores de la reconfiguración de las cadenas de suministro. Empresas tecnológicas y fabricantes de electrónica han ampliado su presencia en el país para reducir su exposición a China. El Banco Mundial destaca que Vietnam ha incrementado notablemente su peso en las exportaciones manufactureras de alto valor añadido durante la última década.

India también aspira a captar parte de esa inversión. El Gobierno ha impulsado diversos programas de incentivos industriales para atraer fabricantes de electrónica, semiconductores y baterías. Aunque todavía enfrenta desafíos relacionados con infraestructuras y burocracia, organismos como el FMI consideran que el país posee un importante potencial para integrarse en las nuevas cadenas globales de valor.

En Europa, Polonia emerge como uno de los principales beneficiarios de este fenómeno. Su pertenencia a la Unión Europea, su posición geográfica y el desarrollo de su industria manufacturera han favorecido la llegada de inversiones vinculadas al automóvil, las baterías y otros sectores estratégicos.

No obstante, el FMI ha advertido en varios informes que una fragmentación excesiva del comercio internacional basada en bloques geopolíticos podría reducir el crecimiento económico mundial y aumentar los costes para empresas y consumidores. Diversificar proveedores mejora la resiliencia, pero también puede implicar cadenas de producción menos eficientes y mayores inversiones. Para las multinacionales, el cambio supone replantear estrategias que durante décadas se basaron casi exclusivamente en la reducción de costes. Hoy pesan más factores como la estabilidad política, la seguridad jurídica, la proximidad a los mercados de consumo y el riesgo de futuras sanciones o conflictos comerciales.

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