Wolters Kluwer ha alcanzado un acuerdo para adquirir Marosa, la compañía tecnológica gallega especializada en cumplimiento fiscal, IVA y facturación electrónica. La operación permitirá a la multinacional reforzar su posición en un mercado en plena expansión por el avance de la digitalización tributaria y las nuevas obligaciones de facturación electrónica en Europa.
La adquisición supondrá la incorporación de las 120 personas que integran actualmente Marosa a Wolters Kluwer. Su fundador y consejero delegado, Pedro Pestana da Silva, también se integrará en la organización, dentro de la unidad de Corporate Tax, perteneciente a la división de Corporate Performance & ESG.
La compañía mantendrá su sede en Vigo, una decisión que refuerza el papel de la ciudad gallega como polo tecnológico con proyección internacional. Marosa continuará ofreciendo a sus clientes sus actuales productos y servicios, ahora respaldados por la capacidad financiera, tecnológica y comercial de un grupo multinacional.
La operación llega después de un periodo de fuerte crecimiento para la scale-up gallega. En apenas tres años, Marosa ha más que duplicado sus ingresos, en un contexto marcado por la creciente necesidad de las empresas de automatizar y gestionar sus obligaciones fiscales en diferentes mercados.
Para Wolters Kluwer, uno de los principales atractivos de la adquisición está precisamente en las capacidades de Marosa en materia de IVA y facturación electrónica. Su producto VATify se incorporará a la cartera de Corporate Tax de la multinacional, junto a soluciones como CCH SureTax, especializada en determinación y cumplimiento de impuestos indirectos, y CCH Axcess, centrada en fiscalidad directa.
El objetivo es avanzar hacia una plataforma global de impuestos indirectos que cubra desde la determinación del IVA hasta el cumplimiento fiscal, la facturación electrónica y el reporting digital, incorporando además capacidades de inteligencia artificial.
Una regulación que acelera la demanda
El movimiento se produce en un momento de transformación profunda de la fiscalidad empresarial. La expansión de la factura electrónica y de sistemas como el Suministro Inmediato de Información (SII) está obligando a las compañías a recurrir cada vez más a soluciones tecnológicas capaces de transmitir y gestionar información fiscal prácticamente en tiempo real.
Francia, Alemania, Italia y Bélgica ya han avanzado en la obligatoriedad de la factura electrónica, mientras que España prepara una implantación progresiva. Tras el desarrollo reglamentario de la Ley Crea y Crece, las empresas con una facturación superior a ocho millones de euros serán previsiblemente las primeras afectadas, con octubre de 2027 como fecha prevista para el inicio de la obligación.
El impacto potencial es significativo: miles de grandes empresas y sus cadenas de proveedores tendrán que acometer inversiones tecnológicas y organizativas para adaptarse al nuevo escenario.
A esta transformación se suma la iniciativa europea ViDA (VAT in the Digital Age), que avanza hacia un modelo de transmisión prácticamente inmediata de la información fiscal y de cumplimiento continuo en las operaciones transfronterizas.
"Será el entorno adecuado para que nuestro negocio alcance a las mayores multinacionales", señala Pestana da Silva, que destaca la complementariedad entre ambas compañías. Por su parte, María Montenegro, CEO de Corporate Performance & ESG de Wolters Kluwer, considera que la incorporación llega en un momento de expansión del mercado y permitirá acelerar el crecimiento de las soluciones de Marosa.
La operación, asesorada por A&O Shearman, consolida así la apuesta de Wolters Kluwer por la tecnología fiscal y, al mismo tiempo, sitúa a Vigo en el mapa de las operaciones internacionales dentro de un sector impulsado por la digitalización y el endurecimiento de las exigencias regulatorias.

