Enrique Riquelme, presidente de Cox, ha fortalecido su posición como principal accionista de la empresa de agua y energía al elevar su participación en el capital hasta el 62,03%. Según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Riquelme ha adquirido un 2,4% adicional del capital de la compañía, incrementando así su control desde el 59,62% anterior.
El empresario ahora maneja un paquete de más de 52,662 millones de acciones de Cox, que tienen un valor estimado de 661 millones de euros a precios de mercado actuales. Esta participación la mantiene a través de las sociedades Inversiones Riquelme Vives (57,71%), Lusaka Investments (3,57%) y Riquelme Capital Group (0,740%). Riquelme, originario de Alicante, posee el 94,2% de Inversiones Riquelme Vives y el 100% de Lusaka Investments y Riquelme Capital Group.
Recientemente, Cox finalizó la adquisición de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares (unos 3.414 millones de euros), tras obtener las aprobaciones regulatorias necesarias. La operación incluye una capacidad instalada de 2.600 megavatios (MW) en funcionamiento, compuesta por 1.368 MW de centrales de ciclo combinado y cogeneración, y 1.232 MW de activos eólicos y fotovoltaicos. Además, incluye la actividad comercial y la cartera de proyectos de generación que Iberdrola tenía en México.
La adquisición de Iberdrola México representa un movimiento transformador para Cox, consolidando a México como un mercado estratégico y prioritario para la empresa
Esta operación es crucial para Cox, al generar sinergias significativas que afianzan su modelo de integración vertical, combinando la generación y comercialización de energía con capacidades industriales bajo una misma plataforma. Con más de una década operando en México, la empresa ve en este país un mercado esencial para su expansión futura.
