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lunes 1 septiembre 2021
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El Petroyuan, el arma chino para acabar con la hegemonía del Dólar

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Por Raúl Castillo.

La rivalidad entre China y Estados Unidos está en su punto máximo, a pesar de que el cambio de la administración Trump a la administración Biden ha atemperado el choque entre ambos gigantes. La guerra comercial, la lucha por el dominio del Pacífico y por el control de África o la nueva “ruta de la seda” que está intentando implantar el gigante asiático para establecer relaciones comerciales preferenciales con la Unión Europea (UE) -usando como “caballo de Troya” Luxemburgo- son sólo una larga lista de episodios que dejan ver una lucha entra ambas potencias por el dominio y la supremacía mundial.

Ahora, este choque está tocando uno de los grandes pilares fundamentales de la economía norteamericana: el dominio del dólar estadounidense como divisa de comercio mundial. Aunque China ya es la segunda potencia del mundo, la segunda economía más grande y el mayor exportador del mundo, su moneda, el yuan, realmente no tiene ninguna influencia global. Pero ahora Beijing quiere cambiar esa situación y hacer del yuan una divisa de referencia global.

Para ello, quieren promover lo que ya se conoce como “Petroyuan”, es decir, el gobierno chino quiere que el petróleo se comercialice en gran medida en Yuanes en lugar de en dólares americanos. Para ello, ha lanzado contratos de futuros de Petróleo denominados en la divisa china.

El lanzamiento de estos futuros supone un ahorro de más de 2.000 millones de dólares anuales para los países asiáticos, un coste solo derivado del cambio de divisa local a dólares. La región de Asia-Pacífico superó a América y Europa en consumo de crudo en 2020, y China ya es el segundo mayor consumidor mundial. Importó el año pasado 420 millones de toneladas, más que ningún otro país.

La introducción de futuros de petróleo denominados en yuanes marca un hito del mercado del país. Lo que hace China, básicamente, con este contrato es presionar a sus proveedores para que acepten el pago del crudo en su divisa. Además, se están cerrando acuerdo con petroleras de otros países, como la saudí Aramco, para crear refinerías conjuntas. Se pretende que cada vez que los proveedores vendan petróleo a China tengan cuentas en yuanes para que los excedentes de capital se inviertan en tecnología china o en deuda del gigante asiático, o bien en el sector inmobiliario chino o en las bolsas.

El lanzamiento de este tipo de contratos, allá por 2018, en la Bolsa de Shanghai fue acogido con mucho escepticismo. Los contratos fueron diseñados para ayudar a China a ganar poder de fijación de precios e internacionalizar el yuan, en un momento en que las relaciones entre Beijing y Washington estaban comenzando a tensarse.

El éxito de China en el control temprano del Covid-19 ha agregado brillo a los contratos de petróleo crudo denominados en yuanes a medida que se recupera la demanda. Según Bloomberg Intelligence, el volumen de contratos de petróleo crudo negociados en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai (INE) alcanzó el año pasado máximos históricos y representó el 10,5 % del volumen global en 2020, en comparación con el 6,2 % del segundo trimestre de 2018, primer año de lanzamiento de estos futuros. El volumen de negociación de contratos de petróleo crudo denominados en se duplicó el año pasado con creces, llegando a 162.053 lotes diarios, en comparación con el promedio diario de 2019, que estaba en 63.238 lotes.

La “desdolarización” de la economía

El objetivo del Petroyuan es hacerse con el control del negocio del petróleo en el mundo y desbancar al Petrodólar, que es la moneda corriente en el mercado de futuros actual. No obstante, un 1 % todavía es una cifra que parece baja, y algunos analistas dicen que China parte de una premisa falsa, como que la fuerza del dólar tiene que ver sólo con el dominio que el billete verde ejerce sobre el comercio del crudo. Hay mucho más que petróleo detrás de una divisa de reserva mundial.

Sin embargo, la propaganda china insiste en que la “desdolarización mundial ya ha comenzado”. La participación del dólar estadounidense en las reservas totales de divisas de todos los países miembros del FMI ha caído del 72 % de 2000 al 61,99 % al final del primer trimestre de 2020. Aunque la participación del billete verde en las reservas de divisas sigue ocupando el primer lugar en todo el mundo, su declive en los últimos años es bastante evidente. Los países están decididos a diversificar sus reservas de divisas. Mientras tanto, los bancos centrales de muchos países han aumentado sus reservas de oro.

Desde que comenzó el siglo XXI, muchos escépticos han sostenido que la “desdolarización” global está todavía en su infancia. Sienten que los mercados dependen principalmente del dólar estadounidense. Pero la pandemia de la Covid-19 parece haber desencadenado un proceso de “desdolarización” más rápido.

¿Cambiará este nuevo sistema la forma en que se comercializa el petróleo a nivel mundial? Probablemente no a corto plazo. Los traders (operadores de Bolsa) aún no pueden usar el remminbi (RMB) de manera libre dentro y fuera de las bolsas de productos básicos de Shanghai. Además, incluso con la convertibilidad cambiaria, los inversores internacionales y las empresas de comercio de petróleo necesitan confianza en el Petroyuan.

El comercio del crudo en yuanes cambiará la estructura del mercado mundial del petróleo siempre que sucedan dos cosas. En primer lugar, que China elimine los controles de capital. Esto ya está en proceso, aunque está sucediendo muy lentamente. En segundo lugar, los socios comerciales de petróleo de China, como Arabia Saudí, Rusia e Irán, tendrán que aceptar el Reminbi o Yuan para sus exportaciones de petróleo a China. Esto también está tomando forma, porque Rusia ya acepta la divisa china para las exportaciones de petróleo, al igual que Irán, tendrán que aceptar el Reminbi o Yuan para sus exportaciones de petróleo a China. Esto también está tomando forma, porque Rusia ya acepta la divisa china para las exportaciones de petróleo, al igual que Irán, y esperamos que Arabia Saudí comience pronto a facturar a China en su moneda.

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