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Directivos

Valentí Oviedo (Liceo): "Los jóvenes se tienen que empoderar de la cultura y hacerla evolucionar"

Por Redacción Capital

"El acceso a la ópera no consiste solo en el precio, sino en una barrera intelectual", afirma el director general del Liceo barcelonés

Desde mitad del XIX, ha sido el escenario de innumerables obras de enorme prestigio y todavía hoy es uno de los edificios más emblemáticos de la capital catalana. Ubicado en La Rambla de Barcelona, el Gran Teatro del Liceo acumula ya 175 años de historia. En sus espacios se representan obras, conciertos y danzas, siendo la ópera su estilo más identificativo. Actualmente, es un teatro de titularidad pública y, no solo a nivel nacional, sino que es una de las principales organizaciones de festivales de ópera en Europa y se considera de los teatros de ópera más relevantes del mundo.

La gestión de un espacio que requiere asistencia presencial de público en masa en sus eventos se complica en una pandemia. Valentí Oviedo, director general del Gran Teatro Liceo de Barcelona, expone para Capital cómo ha evolucionado el funcionamiento del teatro durante esta temporada, los cambios qué se han llevado a cabo y la labor cultural y social que se realiza dentro del Liceo. Comenta también cómo se ha mantenido a flote el teatro después de tantos años activo, cómo se reinventa y el futuro que el director general ve en la ópera y el teatro.

¿Cómo ha sido y continúa siendo gestionar durante una pandemia un teatro que, indudablemente, necesita la asistencia de público presencial?

Lo cierto es que el 2020 ha sido un año complejo. Hemos estado con un 50 % hasta abril de ocupación, gracias también al esfuerzo de Administración. Lo que hemos intentado es cumplir dos objetivos. El primero, mostrar que la cultura forma parte de la vida, por eso teníamos que permanecer abiertos y vivos. Por otro lado, conseguir una contención de gasto, en general. Incluso tuvimos que cancelar una ópera porque no cabían en el escenario. Por supuesto, ha sido crucial tener la complicidad de mecenas y patrocinadores, además del apoyo de las administraciones que han colaborado en el equilibrio presupuestario.

Valentí Oviedo, director general del Gran Teatro Liceo de Barcelona

La crisis sanitaria ha podido producir cambios de programación, alteración de fechas o modificación de horarios de algunas funciones. En referencia a esto, ¿han notado esta temporada un mayor número de cancelaciones?, ¿las ventas han descendido estos meses por posibles motivos como el miedo del ciudadano a los espacios cerrados?

Como estábamos al 50 % de aforo hasta abril, y luego 70 % hasta el final, la realidad es que los abonados nos han acompañado siempre y el público también ha acudido al teatro. Se ha debido en su mayoría a las estrictas medidas de seguridad llevadas a cabo, incluso cambiamos la ventilación del teatro. La cultura es segura y así lo han percibido. Si hubiéramos estado el 100 %, nunca sabremos si hubiésemos llenado, pero con las cifras permitidas hemos llenado. Nos sentimos muy satisfechos y apoyados.

El Liceo realiza ópera, conciertos, recitales, danza, etc. ¿Qué espectáculo perciben que triunfen más entre los espectadores?, ¿la actitud de los asistentes ha variado desde la Covid-19?

Nuestra esencia son la ópera y el ballet. Los títulos más populares son algunos como “La Traviata”. Son títulos que gozan del aplauso directo, que tienen una notoriedad por parte de los espectadores que lo esperan como un evento especial, los reconocen con más entusiasmo. Hay algunas, como “Otero”, dirigida por Gustavo Dudamel que, irremediablemente, atrajo la curiosidad por ser uno de los principales directores musicales del mundo.

Las empresas tienen la posibilidad de participar en el Programa de Patrocinio y Mecenazgo de apoyo al Liceo, pudiendo ser patrocinadores, colaboradores, protectores o mecenas. ¿Qué ventajas obtiene una compañía de participar?

En primer lugar, es un acompañamiento muy estricto por parte del personal. En cuanto a entradas, para ellos casi siempre existen, poseen la posibilidad de comer o cenar en el Liceo, pueden ver las óperas desde lugares especiales, visitas al teatro, además de tener la opción de poder realizar eventos especiales que ellos quieran llevar a cabo.

El Gran Teatro del Liceo fue el primer teatro europeo que obtuvo en el año 2004 la certificación del Sistema de Gestión Ambiental. Tiene implantado un sistema de Gestión Ambiental y Energética, mediante el cual quiere contribuir a su preservación. ¿Cuáles son las claves de este sistema?, ¿en qué consiste?

Desde hace muchos años, una de las misiones del teatro era la emisión cero, reciclaje, cambiar sistemas de iluminación o utilizar todas las energías renovables. De hecho, por ejemplo, ya no hay generación de papel, el año que viene todo será digital. Se trata de procurar lograr las emisiones cero y ser lo más responsables posibles. Una institución cultural como la nuestra tiene que ir más allá que la ópera. En el siglo XXI, un cultural promueve unos valores que no radican solo en los valores del escenario, si es que realmente consideramos que lo cultural es transformador.

El Liceo ofrece la posibilidad de alquilar sus distintos espacios para celebrar eventos culturales, empresariales y/o sociales. ¿Qué tipo de eventos son los que más se organizan?, ¿han tenido habilitada esta opción durante la pandemia?

Durante la pandemia no, ha estado restringida esta opción, esta temporada nos centramos en la ópera y danza. Si no hubiera esta crisis, sí alquilamos espacios principalmente para promotores externos que llevan sus conciertos de música popular y para empresas que celebren congresos. Hemos organizado aniversarios en lugares como el salón de los espejos y también galas muy específicas de fundaciones que eligen al Liceo para su evento por toda la historia que tiene.

Con el objetivo de promover la cultura y atraer al público más joven, el Liceo desarrolla el Programa Under35 destinado a menores de 35 años. ¿Han aumentado las cifras de público joven que acude a ver ópera?, ¿cree que necesita innovarse para atraer a este grupo?

La edad media del público de esta temporada que no era abonado era de 42 años, claramente hemos estado con una edad muy joven. Estamos en una etapa en la que la Generación X y la Z tienen que hacer la sociedad, sino se va a consumir. El acceso a la ópera no consiste solo en el precio, sino en una barrera intelectual, y no por falta de capacidad, sino por barreras innecesarias a la cultura.

El público joven tiene que empezar a ir al teatro, hacemos como cinco funciones para ellos entre 5 y 20 euros, es una función en la que asisten solo menores de 35 años y presencian algo único. El objetivo es que la compartan también entre ellos.

En esa única función, los 1.500 jóvenes que asistieron se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar, un momento muy emotivo. Si se ofrecen oportunidades, la gente responde, es igual una ópera u otro evento. Si pones un concierto de música moderna vendrá gente joven, pero esa no es la misión. El reto es que acudan a una ópera de muchísima calidad porque los jóvenes son tremendamente exigentes. Si se da excelencia, los jóvenes responden de forma generosa. La preocupación es que se tienen que empoderar de lo que son las instituciones culturales y hacerlas evolucionar, ese terreno tenemos que prepararlo.

Desde LiceuAprèn, organizan diferentes actividades educativas ‘La ópera: una emoción’ o ‘¿Qué se hace en un teatro de ópera?’, muchas de ellas dirigidas a colegios. ¿Considera que es necesaria una educación en las escuelas para que el alumno desde pequeño aprecie la cultura?

Claramente, el humanismo como concepto es esencial en una sociedad que está un poco polarizada. Es necesario para enriquecerse en valores. La cultura ofrece una serie de dinámicas y aspectos positivos que llenan sus mochilas de conocimientos, capacidades y experiencias que a lo mejor otras asignaturas no conllevan. Esto es un adicional que es fundamental y, en nuestra medida, intentamos desarrollar un proyecto educativo que alimente de experiencia a los alumnos.

Las instituciones culturales no son las responsables del sistema educativo, somos un complemento para ayudar al enriquecimiento. Lo hacemos con mucha claridad con directores de escenas de la sala grande y no mermamos en calidad ni en los proyectos. Creo que es fundamental para que los estudiantes sigan su andadura personal y profesional.

Se celebra el 175º aniversario del Gran Teatro del Liceo. ¿Cuáles son los factores que han hecho posible permanecer todos estos años en activo?

Las raíces por las cuales se fundó el teatro son fuertes. Se creó por el conservatorio de música, que observó que para poder financiar las becas tenía que haber un teatro. El teatro se creó como respuesta de la sociedad civil catalana que vio que no había ninguna ópera. Nace del impulso de la sociedad civil y para algo tan honesto como financiar becas. Este amor con una base tan amplia promueve algo con raíces fuertes. Es un teatro que ha sufrido dos incendios y una bomba, es un símbolo que forma parte de la ciudad y con gente respaldándolo.

A su historia se suma la calidad de un teatro de voces con un fuerte legado que pisan de una manera muy contundente. Cuando se inauguró en 1999, el apoyo de las administraciones públicas fue esencial y se inició un viaje que se abrió a los populares. Se entendió hacia donde estaba yendo la sociedad. Además, otorga una visión muy global de cómo tiene que ser el teatro, el conjunto del equipo directivo entendemos hacia dónde va y el liderazgo enorme que tiene. La clave es saber leer cómo está yendo la sociedad.

Teniendo en cuenta la aceleración en el proceso de vacunación, ¿qué futuro le espera al Gran Teatre del Liceo y al mundo del teatro y la ópera en general?

Hablando hace poco con el director artístico y con el director musical, llegamos a la conclusión de que a la ópera le queda mucho camino por saber, experimentar y expresar su lenguaje. Yo creo que el futuro de la ópera es hacia la innovación, aunque sea clásica. Este espectáculo musical logra la técnica entre lo terrenal y lo divino a través del arte escénico y tiene la capacidad de conectar. Crea estímulos distintos que nos conectan en una sociedad que se transforma rápidamente, la ópera nos permite reflexionar.

La ópera, desde su excelencia artística y directores, destaca por sus dotes extraordinarias, que aliviarán a una parte de las personas que han sufrido tanto en esta vorágine de la Covid-19. El teatro y la ópera son necesarios y se está posicionando como ello.

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