miércoles 08 • diciembre 2021

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Iveco: Así es la hoja de ruta para el vehículo industrial del futuro

Ángel Rodríguez Lagunilla, presidente de Iveco España, resuelve a Capital todas las incógnitas sobre cómo ha evolucionado el sector y qué perspectivas tiene de cara a un futuro cada vez más sostenible e inteligente

No todos los vehículos son iguales ni disponen de unas necesidades idénticas. Al contrario. Cada uno requiere una serie de características adaptadas a su uso final. Por eso saber qué modelo es el adecuado para nuestro negocio se predispone como una tarea vital que puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza en un futuro. De esto son muy conscientes en Iveco, desde donde buscan cumplir con todos los requisitos de las compañías con una flota que va desde los de vehículos comerciales ligeros, medios y pesados, hasta los especiales para aplicaciones o los autobuses urbanos e interurbanos. Pero, ¿cuáles son los más demandados actualmente? ¿Cómo han cambiado las peticiones a la hora de adquirir un vehículo industrial?

“En los últimos tiempos existe un cambio de tendencia, y, aparte de la rentabilidad y la potencia, han surgido nuevas necesidades como son la apuesta por la sostenibilidad como nuevo factor clave para muchos clientes”, reconoce a Capital Ángel Rodríguez Lagunilla, presidente de Iveco España, quien añade que, últimamente, “se buscan más vehículos tecnológicos y conectados”. Por eso, “el pasado año conectamos el 98% de los vehículos pesados Iveco S-WAY que se comercializaban en nuestro país”.

El impacto de la pandemia

Así de contundente se muestra el presidente de esta firma, que el pasado 2020 sufrió, como todo el sector, los efectos de una pandemia que trastocó todos los planes a la automoción, la cual tiene un peso de alrededor del 11% en el PIB nacional. “Nadie preveía la situación tan compleja que vivimos”, reconoce Rodríguez Lagunilla, que pronto vio en la “seguridad de nuestros empleados y concesionarios” un requisito indispensable a tener en cuenta en tiempos tan inciertos.

“Tuvimos claro que los talleres de nuestra red de concesionarios eran claves y que no podían permanecer cerrados, eran un servicio imprescindible”, señala. Por eso decidieron “mantener abiertos más de 100 puntos de servicios en todas las comunidades autónomas”. Aunque esto no impidió que al acabar el año sufriesen “una caída del 20%”. Un dato que para el presidente de Iveco es “negativo”, pero que “en el escenario vivido no lo fue tanto, sobre todo y si lo comparamos con otros sectores económicos del país”.

Sea como fuere, salieron adelante y continuaron impulsando una de sus grandes bazas: “Los vehículos comerciales propulsados por gas natural que a nivel mundial contamos con más de 36.000 unidades vendidas”. Además, Rodríguez Lagunilla advierte: “Las necesidades tecnológicas del sector del transporte por carretera son más complejos” y por eso este tipo de flota se predispone como una alternativa a la de combustión tradicional.

“Nuestros clientes tienen que transportar 40 toneladas a 90 km/h, disponer de un mínimo de 1.000 km de autonomía y con una cierta carga útil”, recuerda Lagunilla, que tiene claro que estas son los “cuatro parámetros” necesarios para convertirse en “una solución real para los clientes”. Y ellos, con su desarrollo en el uso del gas natural, afirma que lo tienen.

Regulación exigente contra las emisiones

Y añade: “Tampoco debemos olvidar que a partir de 2025 se va a incrementar la exigencia europea en el nivel de emisiones y de nuevo en 2030. Nosotros entendemos que no existe una solución única para alcanzar el objetivo final del transporte de cero emisiones, solo dicho objetivo se logrará con la cohabitación de diferentes tecnologías, como son el gas natural, el biometano, eléctrica y pila de hidrógeno, para las distintas misiones y aplicaciones que cada cliente demande”.

Uno que ya ha solicitado sus servicios es el mismo ayuntamiento de París, donde la compañía proporciona una flota de autobuses 100% eléctricos. ¿Significa esto que el país galo es más sensible a este tipo de compromisos sostenibles? Rodríguez Lagunilla lo matiza.

“El compromiso con la sostenibilidad en el transporte de Francia y España resulta pleno y constituye un objetivo prioritario para los operadores desde hace tiempo”, apunta. Sin embargo, reconoce, “la principal diferencia no reside en el compromiso, sino en las condiciones de partida de ambos mercados”.

En el caso de España, “todavía arrastra un déficit en la renovación del parque de vehículos de pasajeros heredado de la anterior crisis económica. Es por ello por lo que los vehículos eléctricos, con un importe más elevado, han tenido menor presencia en las renovaciones”. Sin embargo, añade éste, hay algo más a valorar: “El cambio de paradigma en España se está gestando contando con un catalizador muy importante como son la llegada de los fondos europeos para el desarrollo sostenible del transporte urbano, lo cual creemos que supondrá un punto de inflexión hacia la plena electrificación del transporte urbano en nuestras ciudades”.

Y es que la falta de matriculaciones de vehículos industriales eléctricos en España es un hecho. De hecho, según datos de Statista, en 2020 sólo se matricularon seis vehículos de estas características y de más de 3,5 toneladas. ¿El motivo? Rodríguez Lagunilla lo tiene claro: “La confianza del consumidor es esencial”. Para ello “el primer paso es que los fabricantes pongamos en el mercado el producto”.

Pero no sólo eso. “Es necesaria una red de suministro disponible y capaz de dar solución a la demanda de los clientes”, por lo que “el apoyo de las Administraciones será fundamental en su implantación con un plan de ayudas que fomente la adquisición de estos vehículos”.

En ese punto, incide Rodríguez Lagunilla, “la labor informativa de cara a los clientes será necesaria para que comprendan los beneficios” y “no podemos olvidar que nuestros clientes son empresas de transporte y, por lo tanto, además de tener la obligación de cumplir con las normativas medioambientales, estos vehículos tienen que dar solución a sus necesidades y misiones”. Y en esto entra en juego el “desarrollo de nuevas tecnologías”.

La industria 4.0

En el caso de Iveco, la innovación forma parte de su presente, y en sus plantas de Madrid y Valladolid han desarrollado un enfoque como “la industria 4.0 a través de la digitalización y conectividad de nuestros procesos y una mayor sensorización dentro de las fábricas, con el objetivo de mejorar la eficiencia de nuestros procesos productivos”, subraya.

Asimismo, “estamos trabajando en conceptos como Smart Factory, cyber-physical systems y robots colaborativos”, apunta, y resalta que el camino de la empresa pasa por “seguir apostando por la automatización y la digitalización de los procesos y, en paralelo, en la formación tanto técnica como de habilidades blandas de nuestras personas”.

Esto también incluye a los transportistas, para los que han desarrollado una gama de productos con los que “se produce una mayor productividad y menores tiempos de espera del cliente, el cual nos permite reparar el 90% de vehículos que entran en el taller en el mismo día y reducir los tiempos de inmovilización”.

El vehículo inteligente… y autónomo

Por otro lado, “recientemente hemos lanzado un proyecto de última tecnología que tiene como base Amazon Web Services” y que se basa en la existencia de un “asistente que ha sido diseñado para facilitar la vida al conductor”. ¿Cómo? “Puede interactuar con el vehículo, desde optimizar su ruta y sus paradas, monitorizar su estilo de conducción con el objetivo de mejorar la eficiencia del vehículo hasta hablar con otros compañeros y obtener información del estado del camión”.

Con este tipo de avances no sería de extrañar que la empresa tuviese entre sus objetivos futuros la implantación del famoso vehículo autónomo. Sin embargo, su presidente baja a la tierra. “Para hablar de un vehículo autónomo por nuestras carreteras todavía tenemos mucho camino que hacer y superar algunos escollos en cuanto a normativa y cambio de leyes que tendrán que reglar a toda la sociedad, sin olvidar que será necesaria una importante inversión en infraestructuras”. No obstante, reconoce que la empresa está involucrada “en varios proyectos de ‘platooning’ (tren de carretera) que permitirá desarrollar avances en esta materia”.

Hasta entonces, esta compañía continuará adecuándose a las necesidades de sus clientes. Unas empresas, y, en este caso, particulares que especialmente en los últimos tiempos se han fijado en la compra de los vehículos camperizados, los cuales han atendido a una gran demanda a raíz de la pandemia. “El modelo Daily Camper es el segundo segmento en cuota de mercado y en seis años ha crecido nada menos que un 332%”, recuerda Rodríguez Lagunilla, quien confirma que para Iveco “es una apuesta totalmente nueva en la que queremos tener la misma percepción en el mercado que se tiene de nuestro modelo ligero Daily”.

Pero, ¿tiene algo más previsto Iveco en el corto plazo? “Seguir aumentando el valor añadido en nuestros vehículos, seguir posicionándonos como pioneros y propulsores del transporte por carretera hacia las cero emisiones”, afirma Rodríguez Lagunillas, quien apunta al “gas natural y biometano” como “las energías alternativas que servirán de puente hacia la electrificación y la pila de hidrógeno”.

Y añade: “Otro punto clave son nuestras plantas, donde se debe seguir invirtiendo en tecnología y en la formación de las personas, que será clave para el futuro”. Porque tecnología, formación y talento no han estado nunca tan unidas como hoy día. E Iveco esto también lo sabe.

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