martes 29 • noviembre 2022

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¿Cómo llegar al verano en tu mejor estado posible?

Pablo Rodríguez (Derose Method): “El factor clave para llegar bien al verano implica trabajar en nosotros mismos y en nuestras relaciones humanas”

Las dietas milagro han pasado a mejor vida y han demostrado que no sólo no son ningún milagro, sino que son contraproducentes por sus efectos “rebote” y el malestar que generan (por no hablar de mal humor). Por eso, este artículo es todo menos lo que te imaginas.

¿Por qué pensar en perder peso de aquí al verano si podemos incorporar un estilo de vida integral, más saludable y que nos haga estar en mejor forma y obtener mejor rendimiento de todo lo que hagamos?

Los expertos advierten del peligro de incorporar rutinas radicales y veloces. “¿Por qué no optar por pequeños hábitos que, incorporados de manera gradual, nos hagan sentir bien y muestren resultados sólidos y con plenas garantías?”, se plantea Pablo Rodríguez, entrenador de alta performance certificado por DeRose Method y experto en mindfulness (consciencia) y meditación.

Si algo han demostrado los avances de la ciencia durante los últimos años es que un buen entrenamiento, además del físico, abarca también lo emocional, mental e intuicional. Según el experto, si a nuestro cuerpo le imponemos disciplinas muy estrictas en periodos cortos, se verá violentado y lo rechazará: “A la larga, volverá a los viejos hábitos, quizá no tan buenos, siendo, como reiteramos, contraproducente”.

Por tanto, quizá todo consista en cambiar el enfoque y empezar ya a generar esos pequeños gestos que nos permitan llegar al verano cuidándonos y, sobre todo, sintiéndonos bien con nosotros mismos.

“Como un enfoque en el que tratemos bien al cuerpo humano y a nosotros mismos, dejando de lado los resultados a corto plazo, se pueden incorporar pequeños hábitos que caminen hacia una dirección en la que adquiramos una mejor forma de manera paulatina y persistente”, indica Rodríguez.

¿Cómo lo hacemos?

El experto confiesa que no existe una receta mágica y es evidente que todos los procesos enfocados a mejorar la salud reúnen los mismos requisitos… pero muchos se olvidan de la parte emocional, fundamental en esta transición. “Estas características incluyen principios de buena alimentación y rutinas de entrenamiento seguidas, a ser posible, de mano de un especialista que nos oriente y resuelva nuestras dudas”.

“El factor clave implica trabajar en nosotros mismos y en nuestras relaciones humanas”, sentencia. Dentro de este enfoque, podemos preguntarnos por qué queremos perder seis o 10 kilos de aquí a verano o qué queremos lograr con eso… ¿Y por qué no pensar en cuidarnos más a nosotros, de una manera más gradual y efectiva que también impacte en nuestra relación con el entorno?

“Si nos agredimos a nosotros mismos, o nos violentamos exigiéndonos escenarios casi imposibles, aquello impactará en nuestras relaciones humanas porque inevitablemente tendremos reacciones desmedidas al exigirnos mucho emocionalmente”, asegura el entrenador.

Por otro lado, es consciente de que esta situación también nos afectará en el trabajo y las decisiones no serán tan buenas: “Si estamos siendo violentos quizá no reaccionaremos de la mejor forma con un cliente, un proveedor… Es un impacto muy fuerte”.

La determinación, la clave

Es difícil incorporar pequeños hábitos de manera gradual, pero con un enfoque que apueste por nosotros mismos, en el que no todo valga, sin forzarnos, y de manera natural y gradual, es posible. “Verbaliza en voz alta la idea de querer llevar una dieta o un estilo de vida más saludable sin que eso te violente para luego dejarlo y terminar abandonando”, expresa Rodríguez.

Por supuesto, todo esto es inviable sin tener la determinación de querer estar mejor. Con una técnica paulatina, y, a ser posible controlada por un entrenador, conseguiremos la ansiada calidad de vida que parece que nos perturba: “Estaremos de mejor humor, nuestras relaciones serán mejores porque, irremediablemente, seremos más felices. Al final, si nuestras relaciones son buenas, incluso con nosotros mismos, será todo más fácil”.

Eso sí, el entrenador reconoce que es consciente que no todo es un camino de rosas: “Al final, llevamos generando hábitos toda la vida y están muy impregnados en nuestra manera de actuar, incluso de sentir. No es fácil cambiarlo. Por eso, hay que tener paciencia e ir poco a poco. Pensando en cómo quiero estar de aquí a 10, 20 o 30 años”, valora.

“Si respetamos nuestro cuerpo y nuestros viejos hábitos para, poco a poco, ir incorporando algunos nuevos, nos sen- tiremos a corto plazo mejor, veremos que el esfuerzo no habrá sido tan significativo y que, en un tiempo, el cambio será espectacular. Además, cuando vas incorporando nuevos hábitos que te hacen sentir mejor eso te lleva de manera natural a querer incorporar más y más”, indica.

Según su experiencia en este sector, cuando el practicante observa de manera natural que todo fluye correctamente se siente reconfortado y es consciente del cambio de su figura… “y nunca más tendrás que hacer la carrera de fondo para llegar bien a verano, porque ya hiciste ese trabajo poco a poco y lo tendrás hecho durante la vida”.

El entrenador de alto rendimiento reitera que la filosofía es ir perseverando, como si estuviéramos educando a un niño, siendo comprensivo con él, razonando… “A priori, para una persona que nunca ha corrido una maratón, es una locura pensar que es capaz de lograrlo. Sin embargo, no sólo puede correr 3 kilómetros, sino que los disfrutará y se sentirá realizado. Al final, la idea de nuestro plan es que, sin darte cuenta, en dos años estés corriendo una maratón con mucho menos esfuerzo… pero teniendo en cuenta que todo lleva su tiempo”.

Por otro lado, nos recuerda que nues- tro cuerpo precisa de espacio para adaptarse a los cambios: “Si lo violentamos, querrá parar, como es natural. Mi visión es adoptar un estilo de vida que tenga un impacto positivo en el mundo y en la sociedad. Queremos personas más felices y satisfechas y que esa transformación sea sostenible en el tiempo, que sea algo que se haga por placer”.

La metodología DeRose Method

“Es preciso mudar la mentalidad (el mindset). Por eso, nuestra metodología propone herramientas para una reeducación del comportamiento. En el área de las técnicas usamos ejercicios respiratorios que impactan directamente sobre nuestras emociones con ejercicios de concentración y meditación para fortalecer la estructura mental”, explica el entrenador de DeRose Method Madrid.

Además, nos cuenta que tienen un entrenamiento corporal y una serie de conceptos comportamentales de buena alimentación, buenas relaciones humanas y demás que ocupan más del 80% la metodología. “Vemos al individuo como un todo en el cual está integrada la familia, profesión, trabajo y sociedad”.

Por otro lado, precisan tener en cuenta el medio y el entorno en el cual el ser humano se desenvuelve para hacer un trabajo integral: “Planteamos algunas cuestiones que nos invitan a pensar en cómo puedo ser mejor ser humano e impactar positivamente en el mundo y en la sociedad, en mis relaciones, valorar si estoy dando lo mejor de mí, en qué áreas es posible desenvolverse más, cuáles son mis potencialidades, qué puedo aportar al mundo…”

Y añade que “también exploramos en cómo están los hábitos de uno mismo, si me impulsan o me hacen ir más lento. ¿Y mi alimentación? ¿Me hace sentir bien? ¿Le presto atención? ¿Estoy usando toda mi capacidad respiratoria? ¿Qué es eso que me hace levantarme cada mañana con ilusión?”

En definitiva, el experto nos invita en desenvolver el potencial que está latente en todos nosotros, en cada ser humano y explorarlo al máximo. Eso sí, cada cual con sus fortalezas y cualidades… y que sea un estímulo diario. “En esa construcción de nuestra mejor
versión se hallan los hábitos alimenticios que contribuirán para un mayor desarrollo. Si permanecemos con una estructura más fuerte y sólida sabremos lidiar perfectamente con esos obstáculos que se irán disolviendo a medida que pasemos por ellos y aceptar, en ciertos momentos, las cosas que son como son. Es nuestra actitud la que va a cambiar todo”.

“En esa madurez se encuentra la alimentación y la toma de conciencia de que tal vez hayamos caído en la inercia y no estemos prestando tanta atención a lo que comemos. Solo prestando un poquito más de atención podríamos mejorar ciertos asuntos, pero sin obsesionarnos y buscando solo la silueta, sino también el crecimiento como persona y como ser humano”, advierte.

Al final, implica estar en buena forma sin que eso sea un único objetivo sino parte del proceso de desarrollo y evolución de haberte convertido en una persona mejor y con buenos hábitos.

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