El Parlamento Europeo ha aprobado este martes una reforma crucial de las normativas sobre inversiones extranjeras, con el objetivo de ejercer un control más riguroso sobre la entrada de capitales de terceros países, como China o Rusia, que puedan representar un riesgo para sectores clave de la Unión Europea, tales como las telecomunicaciones, el transporte o las materias primas.
La normativa, que recibió el respaldo de 508 eurodiputados, con 64 votos en contra y 90 abstenciones en el pleno de Estrasburgo, establece la obligación para los Estados miembro de monitorizar las inversiones en sectores sensibles, entre ellos la defensa, los servicios financieros y los semiconductores. Esta medida también se extenderá a las transacciones dentro de la Unión Europea donde el inversor esté controlado por entidades o personas físicas de países no miembros del bloque.
La nueva normativa se ve como un paso crucial para la seguridad del bloque europeo al establecer un mecanismo de vigilancia armonizado para las inversiones extranjeras.
El objetivo de la reforma es asegurar que todos los Estados miembro tienen un sistema de cribado con normas nacionales mejor alineadas, determinando además un ámbito sectorial mínimo que todos los países de la UE deberán examinar respecto a las inversiones extranjeras. Asimismo, se amplía la supervisión a los inversores europeos respaldados por terceros países.
No obstante, los eurodiputados subrayan la necesidad de más medidas a nivel europeo para abordar los riesgos económicos derivados de las inversiones extranjeras. En este sentido, recuerdan la propuesta de marzo pasado de la Comisión Europea sobre la ley de aceleración industrial, que también establece condiciones específicas para la entrada de capital extranjero en sectores estratégicos seleccionados.
Para que la reforma entre en vigor, aún requiere la aprobación formal de los Veintisiete. Una vez obtenida, comenzará a implementarse 18 meses después.
