El sector turístico ‘moldea’ la sociedad española desde hace décadas y la generación de valor va desde la base hasta la cúspide de la actividad económica. Una industria que representa aproximadamente el 13% del PIB de nuestro país, según datos de Exceltur, exige el máximo nivel de excelencia de todos los actores implicados en su desarrollo.
En este contexto, el sector hotelero es uno de los principales motores de crecimiento empresarial y, con esta premisa, Capital tuvo el orgullo de contar con Antonio Catalán, presidente de ACHM Hotels by Marriott, en la última edición de los Desayunos. En un encuentro que contó con el patrocinio de la Comunidad de Madrid, Catalán desgranó la actualidad empresarial y hotelera nacional e internacional acompañado por Nicolás Redondo Terreros, presidente de Capital, Javier Santacruz, economista, y Borja Carrascosa, director de Capital.
Según expresó Redondo Terreros durante su presentación, “los protagonistas fundamentales de la vida económica de un país no son ni los ministros, ni los consejeros, ni siquiera los responsables sindicales, que tienen una posición importante. Los sujetos principales, los protagonistas, los actores… son los empresarios”. Respecto a Catalán, el presidente de Capital afirmó que “es un empresario que entiende el turismo como un factor que contribuye al modelo de riqueza de un país”.
Catalán comenzó su intervención apuntando que AC Hotels by Marriott (ACHM) es “especialista en turismo urbano” y destacó que el escenario bélico global no está afectando negativamente a su actividad, que mantienen un buen ritmo de crecimiento. “En el primer trimestre del año hemos crecido en torno al 20% en facturación”, dijo. Y todo esto, dijo, es gracias al turismo extranjero: “El perfil del turista internacional tiene más recursos que los nuestros”.
Según apuntó, “el turista americano tiene una media de 60 años y viene con tres o cuatro planes de pensiones” y “ahorrar no está de moda” como sucedía hace algunos años. En referencia al eterno debate sobre cambio de modelo turístico español hacia otro de mayor valor, Catalán dijo que el turismo de masas “no es el que nos interesa, pero es el que tenemos”. “No se puede transformar el turismo de Baleares o de Canarias de la noche a la mañana”, señaló.
El efecto ‘imán’ de la capital
Al respecto del posicionamiento de la marca en el territorio nacional, Catalán quiso poner en valor especialmente el peso de Madrid, por ocupación, por precio medio y por contexto económico y de negocios. “Cuando tienes un alcalde como José Luis Martínez Almeida y una presidenta de la comunidad como Isabel Díaz Ayuso, ves que estamos empujando todos en la misma dirección”. “Madrid tiene el privilegio de contar con dos gestores que empujan en la misma dirección y se creen el modelo empresarial”, enfatizó.
Tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento de la capital “están muy ‘metidos’ en el tema del turismo”, dijo Catalán, y colaboran con el sector privado. A este respecto, puntualizó que “si no hay empresarios, no habrá empresas, y si no hay empresas, no habrá trabajadores ni sindicatos”. Además, dejó claro que “nosotros, en el País Vasco, no tenemos ningún interés en estar”, “era el motor de este país y hoy es el furgón de cola”, dijo. “Es mucho más cómodo estar en Italia que en el País Vasco”, puntualizó.

Respecto al desarrollo futuro del sector hotelero, también fue contundente. “La clave para mí, en este negocio, es el precio medio por cliente. El sector hotelero español necesita más precio medio por cliente, no más clientes. Esta es mi tesis. Si meten más clientes en la industria, llegará un momento en el que será técnicamente imposible, porque todo está saturado”.
Entre los factores que han contribuido al crecimiento del sector hotelero, Catalán puso en valor el transporte, que ha registrado “una evolución muy potente, el mundo es mucho más abierto. En mi época hablar inglés era casi imposible, pero yo tengo cinco hijos y todos hablan en inglés mejor que en castellano”.
Fidelización turística y fundación
Sobre el crecimiento del grupo, tanto en la actualidad, como en el futuro, Catalán apuntó que “nuestra clave es que tenemos 250 millones de tarjetas de fidelización y que somos el único socio que tiene Marriott en el mundo”. “Hay una relación absolutamente personal”, dijo, y fruto de esta confianza, detalló que esta cadena “puso 150 millones de euros por el 50% de la marca sin mirar un papel”. “Vienen todos los años a Santiago de Compostela a montar en bicicleta con nosotros durante seis días”, un contexto que define bien la relación entre los que forman las plantillas de las compañías. A pesar del tamaño, dijo, “Marriot sigue teniendo un punto de humanidad” que nuestro protagonista quiso poner en valor.
En cuanto a los planes de futuro de la compañía, Catalán adelantó que van a crear una “fundación para temas sociales”, con el objetivo de que sea una compañía “más humana”. “Nos van a autorizar el nombre en un breve espacio de tiempo”. “Somos una empresa de personas para personas en la que trabajan 5.000 profesionales, no se trata solo de ganar dinero”, explicó. “Cada hotel es una unidad de explotación independiente, tienen a su gente y hay que escuchar a cada una de esas personas”.
Respecto al modelo de empresa familiar, Catalán enfatizó que es una estructura en la que “no cree”. “Creo que las empresas tienen que estar profesionalizadas, la gente tiene que tener un plan de carrera”. “He intentado que cada uno de mis hijos tenga su trabajo independiente”, destacó, “que tengan su propia iniciativa, como la he tenido yo”.
El valor del modelo hotelero y el ruido político
En opinión de Catalán, la industria hotelera es un modelo que debe servir como espejo para el conjunto de la economía. “Si todos los sectores fueran iguales que el hotelero y el turístico, seríamos el primer país del mundo con diferencia”. Además, quiso poner en valor que, “entre los 10 hoteles que más facturación consiguen, hay cuatro o cinco nuestros”.
Para espolear esta industria hotelera, Catalán lo tiene claro: “Necesitamos unos gobiernos mucho más sensatos, con gente de más nivel en la política”. “No veo razonable lo que está pasando hoy en el Parlamento, donde hay un insulto tras otro insulto. Esto no puede ser, el ejemplo que estamos dando a la gente joven es el de una especie de violencia, parece que estamos en un país tercermundista”.
“Los políticos tienen que dar ejemplo, sobre todo a la gente joven que les está viendo. Cuando uno ve el juicio del caso Ábalos y las señoritas… Esto tira por tierra muchas de las cosas que nos han traído hasta aquí”. “Creo que cualquier día hasta van a llegar a las manos”, dijo.
Planes de crecimiento
La compañía tiene un ambicioso plan de crecimiento en múltiples áreas. “En Italia ya tenemos 20 hoteles, cerramos el último la semana pasada. Estamos en todas las ciudades importantes. En Roma, Milán, en Florencia, en Pompeya, en Pádova, en Pisa, en Venicia, etc… Italia es un país de bastantes contrastes”, dijo Catalán. “En Roma tenemos ya abiertos o en obras seis hoteles, y Roma es una ciudad por la que todo el mundo quiere pasar”, apuntó.
Y, en España, dejó claro que “nuestro fuerte es Madrid, pero estamos en Valencia, en Sevilla tenemos cinco hoteles… En Andalucía estamos en todos los sitios menos en Jaén. Y en el resto, estamos por toda la cornisa cantábrica, desde Santiago, Coruña, Vigo, etc. Salvo en el País Vasco, estamos en el resto de España en prácticamente en todos los sitios”.
Al respecto del marco en el que se produce la actividad hotelera en nuestro país, Catalán enfatizó que “España es un país difícil, funcionamos mejor en Italia”. Y puso como ejemplo que “nos acaban de dar la licencia, después de siete años, del restaurante Los Espejos. Ahora es un hotelito de 60 habitaciones, pero, cuando nos dan la licencia, resulta que lo han okupado”.
También explicó que el sector hotelero “tiene ciertos problemas con las plantillas. Hay una serie de problemas de absentismo, todo eso complica mucho el funcionamiento del negocio. Si la empresa consigue buen precio con altos niveles de, no hay problemas con el nivel de los salarios, no tienes problema con nada”. No obstante, también puntualizó, en tono distendido, que “hay bastante picaresca en todo este tinglado”.
“La Administración debe cambiar la técnica de gestión, no puede ser que manden los funcionarios. No puede ser que pasen años hasta que aprueben y firmen un documento. Aquí no manda el político, manda el funcionario, y ahora, además, tiene reducida su jornada laboral a las 35 horas”. “La solución es el silencio administrativo positivo, es la única posibilidad para que todos los demás actores de la cadena de valor caminen”.
