Ebury, una fintech controlada por el Banco Santander, ha situado al euro entre las divisas más afectadas por el conflicto en Oriente Próximo, debido a la fuerte dependencia energética de Europa y al impacto del aumento del precio del petróleo en la economía de la eurozona. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la moneda comunitaria se ha depreciado un 1,8% frente al dólar. Al inicio de las hostilidades, el euro se intercambiaba a 1,814 dólares, cayendo posteriormente a 1,1597 dólares, según datos de Europa Press.
El análisis de Ebury indica que el euro ha perdido terreno frente a la mayoría de las divisas más importantes, a causa de la crisis energética, la debilidad en los indicadores económicos y el aumento de la inflación importada. Europa se enfrenta a una situación complicada como importador neto de energía y bajos niveles de reservas de gas natural licuado (GNL). Además, el incremento en los costes de transporte, seguros, fertilizantes y materias primas, provocado por restricciones en el estrecho de Ormuz, ruta marítima clave por donde pasa el 20% del petróleo mundial, añade presión económica.
La prolongación del conflicto en Irán representa un riesgo bajista adicional para el euro
Enrique Díaz-Álvarez, economista jefe de Ebury, y Matthew Ryan, responsable de Estrategia de Mercados, señalan que el endurecimiento monetario del Banco Central Europeo podría amortiguar parcialmente la caída de la divisa europea. Christine Lagarde del BCE ha sugerido que junio será clave para revisar la política monetaria, lo que ha llevado al mercado a esperar nuevas subidas de tipos.
El informe de Ebury también considera vulnerables a las divisas asiáticas, debido a que gran parte del petróleo consumido en Asia transita por Ormuz. Monedas como el won surcoreano, la rupia india, el baht tailandés y el ringgit malasio podrían verse afectadas. Las economías de Europa Central y del Este, dependientes del euro y de las importaciones de energía, también se enfrentan a riesgos significativos.
Por otro lado, Ebury destaca al dólar estadounidense, al franco suizo y, en menor medida, al yen japonés como beneficiarios del actual contexto. El dólar mantiene su fuerza como activo refugio global y es respaldado por la resistencia económica y el sólido mercado laboral de EE. UU. A su vez, las monedas de países exportadores de petróleo, como el yuan chino, el dólar canadiense, la corona noruega, el dólar australiano, el peso colombiano y el real brasileño, podrían ganar por la mejora en sus balanzas exteriores.
A pesar de la fortaleza actual, los analistas predicen una potencial depreciación gradual del dólar si el conflicto se estabiliza, debido a una posible disminución de la prima geopolítica. Además, las diferencias de tipos de interés entre la Reserva Federal y el BCE podrían reducirse, ejerciendo presión sobre el dólar.
En cuanto al impacto macroeconómico, Ebury espera que el efecto sobre el crecimiento global sea moderado siempre que el conflicto no escale de nuevo. A pesar de descartar una recesión mundial, advierten sobre la inflación persistente por el alza de precios energéticos y posibles efectos secundarios, especialmente en salarios y costes logísticos. "El desenlace del conflicto y el ritmo de reapertura de Ormuz serán cruciales para la evolución del mercado de divisas en los próximos trimestres", concluyen desde Ebury.
