Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ha alertado a los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona sobre el riesgo de recurrir a ayudas generalizadas frente a la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo. Durante una rueda de prensa tras la reunión informal del Eurogrupo en Nicosia, Chipre, Lagarde destacó que tales medidas podrían tener implicaciones en la política monetaria del BCE.
Según Lagarde, las medidas fiscales deben seguir los principios de la triple T: temporales, específicas y adaptadas. "Cualquier desviación de esos tres principios acabaría perjudicando y conduciendo a posturas diferentes de política monetaria", afirmó. Además, Lagarde subrayó que el impacto económico del conflicto dependerá de su duración, profundidad y de los efectos indirectos sobre la economía europea.
Las consecuencias económicas persistirán incluso si la guerra terminara ahora
La presidenta del BCE ha dejado claro que incluso si la crisis se resolviera de inmediato, seguirían existiendo efectos retardados sobre la economía europea. Lagarde reiteró el compromiso del BCE con el objetivo de estabilidad de precios en un 2%.
En cuanto a la próxima reunión del BCE, prevista para el 11 de junio, Lagarde evitó pronunciarse sobre una posible subida de tipos de interés. La presidenta enfatizó que el BCE continuará actuando "reunión a reunión" basándose en los datos económicos disponibles.
