La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta para fortalecer la capacidad tecnológica de Europa mediante la implementación de nuevas normativas. Este plan incluye el incremento de la capacidad de los centros de datos en Europa y la limitación del acceso de proveedores extranjeros a contratos públicos de computación en la nube. El objetivo es ganar autonomía en sectores clave como los semiconductores y la Inteligencia Artificial (IA), reduciendo la dependencia de gigantes como Estados Unidos y China.
Henna Virkkunen, vicepresidenta comunitaria responsable de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, afirmó durante la presentación en Bruselas que la apuesta por la soberanía tecnológica no implica caer en el proteccionismo. “Europa sigue basándose en la apertura, la colaboración y la competencia leal, pero quiere tener la capacidad de tomar sus propias decisiones”, destacó Virkkunen. Actualmente, la Unión Europea depende en un 80% de proveedores no europeos, principalmente estadounidenses, en productos, servicios e infraestructuras digitales. Esto supone un reto para la seguridad de la cadena de suministro y afecta la economía del bloque.
La nueva normativa aspira a fortalecer la autonomía tecnológica europea sin abandonar el enfoque de apertura y colaboración internacional
Entre las medidas propuestas se encuentra la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA (CADA, por sus siglas en inglés), que busca triplicar la capacidad de los centros de datos en la UE en un periodo de cinco a siete años. Esta legislación promoverá la investigación, el desarrollo y la innovación en tecnologías avanzadas y sostenibles, y simplificará las condiciones para el despliegue de datos. Además, establecerá un “marco único europeo” para evaluar la soberanía de la nube y la IA, restringiendo el acceso a datos sensibles a tecnológicas extranjeras, aunque manteniendo el mercado abierto a socios afines.
El plan también introduce un sistema de cuatro niveles que evaluará la soberanía y seguridad para las concesiones del sector público. Este sistema establecerá desde un nivel básico de ubicación en Europa hasta uno más exigente que requerirá control europeo total sobre el sistema.
Otra pieza central de la propuesta es la Ley de Chips 2.0, que actualizará la normativa común de 2023 sobre semiconductores. Esta ley tiene como objetivo aumentar la presencia europea en el desarrollo de semiconductores, especialmente para aplicaciones en IA. Bruselas plantea acelerar los procesos de concesión de permisos, fortalecer la cooperación con socios de confianza y crear una etiqueta de excelencia para las regiones europeas dedicadas a esta industria.
