La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral a una velocidad difícil de comparar con anteriores revoluciones tecnológicas. Sin embargo, la cuestión que más inquieta a trabajadores y empresas es saber qué empleos corren más riesgo en el proceso. Aunque hay consenso en que el impacto de la IA en muchas profesiones modifica el papel que juegan los humanos, de momento se cree que la mayoría de los trabajos no desaparecerán por completo de la noche a la mañana.
Lo que sí está ocurriendo es que determinadas tareas están siendo automatizadas, reduciendo la necesidad de intervención humana en algunas funciones concretas. Uno de los informes más citados es el elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2024, que estimó que alrededor del 40% del empleo mundial podría verse afectado por la inteligencia artificial. En las economías avanzadas, donde existe una mayor proporción de trabajos administrativos y de oficina, el porcentaje podría alcanzar el 60%, aunque el impacto puede ser tanto negativo como positivo dependiendo de la ocupación y de la capacidad de adaptación de los trabajadores.
Administración y atención al cliente, los puestos más amenazados
Las tareas administrativas figuran entre las más expuestas. Procesos como la gestión de documentos, la introducción de datos, la elaboración de informes rutinarios o la organización básica de información pueden realizarse cada vez más mediante sistemas de inteligencia artificial. Según el informe The Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial, las funciones administrativas y de apoyo de oficina se encuentran entre las que registrarán mayores descensos relativos durante los próximos años.
La atención al cliente es otro ámbito en plena transformación. Los chatbots y asistentes virtuales son capaces de resolver numerosas consultas sencillas sin intervención humana. Esto no significa que vayan a desaparecer todos los agentes de atención al cliente, pero sí que muchas empresas están reduciendo el volumen de tareas repetitivas que tradicionalmente realizaban estos profesionales. El Foro Económico Mundial identifica precisamente los puestos relacionados con entrada de datos y atención administrativa como algunos de los más susceptibles de automatización.
También corren peligro los trabajos vinculados al procesamiento rutinario de información, que llevan tiempo experimentando cambios significativos. Analistas encargados de tareas básicas de recopilación de datos, personal de soporte documental o empleados dedicados a procedimientos altamente estandarizados están viendo cómo gran parte de sus funciones son asumidas por herramientas de IA capaces de procesar grandes cantidades de información en cuestión de segundos.
El fenómeno alcanza incluso a profesiones consideradas tradicionalmente cualificadas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido de que la inteligencia artificial generativa puede automatizar determinadas tareas cognitivas realizadas por trabajadores de oficina, incluyendo actividades relacionadas con redacción básica, búsqueda de documentos o elaboración de resúmenes. Sin embargo, la organización subraya que esto no implica necesariamente que estos empleos vayan a desaparecer, sino que se transformarán sus funciones.
Donde la IA no llega todavía
Por el contrario, las ocupaciones que requieren interacción humana compleja, creatividad avanzada, liderazgo, negociación o trabajo físico en entornos poco estructurados parecen menos expuestas a corto plazo. Profesiones sanitarias, educativas o relacionadas con la gestión de equipos continuarán dependiendo en gran medida de capacidades que la inteligencia artificial todavía no puede replicar de manera satisfactoria.
La historia económica ofrece además una lección relevante. Cada gran revolución tecnológica ha destruido determinados puestos de trabajo, pero también ha creado otros nuevos. El desafío actual consiste en determinar si el ritmo de creación de nuevos trabajos será capaz de compensar la velocidad de la automatización.
