El Producto Interior Bruto (PIB) del Reino Unido experimentó un crecimiento del 0,4% en el segundo trimestre del año, de acuerdo con los datos preliminares publicados por la Oficina Nacional de Estadística (ONS). Esta cifra representa una desaceleración de dos décimas en comparación con el trimestre anterior.
Entre abril y junio, la segunda mayor economía de Europa mostró una ralentización en su crecimiento trimestral, aunque incrementó su avance interanual al 1,2%, frente al 0,9% del periodo anterior. Asimismo, el crecimiento mensual se elevó al 0,3% en junio, desde el 0,0% registrado en mayo, según los datos revisados.
En el ámbito sectorial, los servicios registraron un crecimiento trimestral del 0,5%, una disminución con respecto al 0,8% del trimestre precedente. El sector de producción se mantuvo estable, mientras que el de la construcción creció un 0,2%. No obstante, esta última cifra es un 2% inferior a la del mismo trimestre del año pasado.
El consumo de los hogares aumentó un 0,3% en relación con el trimestre anterior. Sin embargo, el gasto público se redujo un 0,3%, principalmente por las caídas en los sectores de la sanidad y la educación. La ONS sugiere que la disminución en el gasto educativo podría estar relacionada con el cierre de algunos colegios debido a la ola de calor que afectó al país en junio.
La formación bruta de capital fijo creció un 1,2%, impulsada por inversiones en tecnología e infraestructura, destacando el aumento en la inversión en hardware
Estas cifras reflejan la respuesta de la economía británica ante desafíos como las variaciones climáticas y el comportamiento de los diversos sectores productivos.
