El consumo de agua de un turista alojado en establecimientos de lujo puede llegar a alcanzar entre 700 y 1.000 litros diarios durante la temporada alta, cifras que superan entre tres y siete veces la media nacional en los hogares, cifrada en 128 litros. Así lo destaca Maribel Cerezo, directora del Máster Universitario en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).
En un análisis centrado en la tensión hídrica en el litoral mediterráneo, Cerezo subraya que el problema no radica exclusivamente en el turismo o en una falta de agua concreta. Más bien, apunta a una gestión ineficaz de recursos y deficiencias en infraestructuras. Según la experta, las administraciones tienden a basarse en la "improvisación climatológica" para manejar la cuestión hídrica.
El consumo de agua en el sector hotelero de cinco estrellas, según datos expuestos, promedia los 500 litros por plaza y día. Este alto consumo se debe al mantenimiento de extensas áreas de jardines, piscinas y zonas de aguas. Ciudades como Palma de Mallorca registran una media de 440 litros, mientras lugares como Granada y Tenerife presentan cifras similares.
La sobreexplotación de acuíferos, como los del sistema Vinalopó en Alicante, genera intrusiones salinas que dañan estos recursos de forma "prácticamente irreversible a escala humana"
Cerezo también critica el uso de camiones cisterna en municipios insulares y costeros, considerándolo un remedio a corto plazo que hipotecará el futuro, afectando además a las reservas subterráneas. Aunque rechaza criminalizar a hoteles o campos de golf, la académica alerta sobre la "politización" del agua, advirtiendo que a menudo los ajustes afectan al sector primario. Entre las medidas discutidas está la reducción del trasvase Tajo-Segura, lo cual, según Cerezo, ejerce presión sobre los agricultores de la Comunitat Valenciana y Murcia, forzándolos a depender de desaladoras.
Ante la escasez de agua, Cerezo propone seguir modelos de eficiencia como el de Benidorm, donde el consumo ha disminuido un 18% en 25 años gracias a la mejora en la eficiencia de la red y la reutilización del 37% de sus aguas residuales. También sugiere promover el tratamiento de aguas grises en la hostelería y avanzar en inversiones en telemetría y contadores inteligentes, en línea con la previsión europea de que para 2030 la demanda global de agua superará la oferta en un 40%.
