El precio de los carburantes continúa su escalada en España, acumulando seis semanas consecutivas de aumentos. Desde que se eliminó la rebaja del IVA al 10% a inicios de julio, el precio de los carburantes se ha encarecido un 21% y se aproxima a los máximos del año en plena temporada de vacaciones.
El incremento más reciente, reportado por el Boletín Petrolero de la Unión Europea, muestra que el precio medio del litro de gasóleo subió un 1,56%, alcanzando 1,821 euros, su nivel más alto desde mediados de abril. Por su parte, la gasolina registró un aumento del 0,88%, situándose en 1,702 euros por litro.
Este repunte en los precios comenzó tras el decreto aprobado el 29 de junio en un Consejo de Ministros extraordinario. Esta medida derogó la rebaja del IVA decretada en marzo dentro de un conjunto de medidas anticrisis y, aunque introdujo una reducción del impuesto especial de hidrocarburos, esta fue menor. Aún así, los precios del diésel y la gasolina experimentaron caídas antes de que esta tendencia alcista se consolidara.
Los precios de los carburantes en España están lejos de los máximos alcanzados en el verano de 2022, pero se acercan a los niveles previos a las primeras medidas fiscales
Agosto es tradicionalmente uno de los meses con más tráfico vial, con un estimado de 54,5 millones de desplazamientos, según la DGT, lo que agrava el impacto económico de estos precios. Eventos como la festividad de la Virgen de agosto y un eclipse total de Sol visible en la Península Ibérica son esperados para sumar desplazamientos adicionales.
Actualmente, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta 100,15 euros, 21,83 euros más que el año pasado. Para la gasolina, el coste es de 93,61 euros, casi 12 euros más que en el mismo período del año anterior. A pesar de la alza, estos precios se mantienen por debajo de los alcanzados en julio de 2022.
En este contexto, es relevante mencionar que, a pesar de estos incrementos, los precios de los carburantes en España siguen siendo más baratos que en la media de la Unión Europea y la zona euro, donde la gasolina y el diésel son notablemente más caros.
