Este lunes se conmemoran 50 años de una de las manifestaciones más significativas ocurridas en Madrid, conocida como la 'guerra del pan'. En 1976, un movimiento vecinal denunciaba un fraude en el peso de la barra de pan, cuyo precio estaba regulado, movilizando a más de 100.000 personas.
El conflicto, liderado por las asociaciones de vecinos de los barrios periféricos y el empresario Emilio Alonso Munárriz, enfrentó al establecimiento que controlaba la producción y venta del pan en la capital, presidido por el segundo teniente alcalde de Madrid, Constantino Pérez Pillado. Este escándalo salió a la luz tras años de denuncias sobre pan vendido con un peso inferior al obligatorio, pero cobrado a precio completo.
Munárriz, presidente de 'Pancasa', calculó que el fraude del pan había costado a los madrileños 5.550 millones de pesetas en cuatro años. La prensa reveló varios informes sobre el fraude, con el diario 'Informaciones' estimando en 1972 un fraude del 17,3% en el peso del pan, mientras que 'Arriba' lo elevó a 7,5 millones de pesetas diarias en 1975. El estudio de la Asociación Vecinal de Orcasitas comprobó que ninguna de las panaderías locales cumplía con el peso reglamentario, reflejando una práctica generalizada de fraude.
El fraude del pan supuso un "robo diario e indiscriminado en los bolsillos de las familias de los barrios más humildes"
Munárriz trató de combatir el sistema ofreciendo un 'pan barato', pero sus acciones toparon con obstáculos institucionales, resultando en la incautación por parte de las autoridades y finalmente en su arresto.
El entramado político que permitía la continuidad del fraude tenía a Constantino Pérez Pillado en el centro. Aparte de su cargo municipal, era influyente en el sector panadero, ocupando varios cargos importantes. Un reporte del semanario 'Doblón' rescató que Pérez Pillado había sido multado por tráfico ilícito de harinas en 1948. Munárriz, junto con líderes vecinales, señalaban irónicamente que "habían pillado a Pillado con las manos en la masa".
El 14 de septiembre de 1976, el clamor popular alcanzó su punto álgido con una manifestación masiva que recorrió el barrio de Moratalaz. Bajo el lema "Pan, trabajo y libertad", las demandas incluían la reducción del precio del pan y la legalización de las asociaciones vecinales.
Félix López-Rey, exconcejal y testigo de la época, recuerda el evento como un hito que avivó la lucha democrática en España. "Fue un rito de iniciación a la democracia" y una demostración de que, unida, la ciudadanía tenía "posibilidades de cambio", asegura.
