El Foro Industria y Energía ha advertido sobre los riesgos de utilizar de manera frecuente el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) durante el verano. Según la organización, esta práctica podría transformar a la industria en el fusible por defecto del sistema eléctrico. Para evitar que las paradas productivas se conviertan en una herramienta habitual de equilibrio, el foro ha pedido reforzar las redes, aumentar el almacenamiento, mejorar las interconexiones y la generación gestionable.
Desde el 15 de julio, Red Eléctrica ha activado el SRAD en seis ocasiones, estableciendo un ritmo inédito desde su implementación. Este mecanismo permite que ciertos consumidores reduzcan temporalmente su demanda en situaciones de insuficiencia de reservas, cuando los servicios de balance estándar no son suficientes para mantener el equilibrio entre generación y consumo. El servicio es voluntario y retribuido, adjudicándose 1.775 megavatios (MW) de capacidad de respuesta para el segundo semestre del año. Sin embargo, el Foro señala que la compensación económica no cubre siempre las pérdidas operativas derivadas de la interrupción de una fábrica.
El Foro Industria y Energía insiste en que el SRAD es valioso, pero no debe convertirse en la base de la flexibilidad del sistema eléctrico
El foro ha subrayado que las plantas industriales están diseñadas para mantener una producción continua, y no para enfrentarse a suspensiones imprevistas. Sectores como el vidrio, la cerámica, la siderurgia y el aluminio, que tienen procesos con alta inercia térmica, enfrentan costos adicionales que van más allá del tiempo de desconexión, tales como daños en materiales y equipos, consumo extra al reiniciar los procesos, retrasos logísticos y desajustes en los turnos de trabajo.
Aunque el SRAD es considerado una herramienta valiosa de flexibilidad, la organización rechaza que el sistema de red dependa cada vez más de la capacidad de algunas industrias para reducir su producción. En su lugar, ha propuesto desarrollar recursos que gestionen los picos de demanda y la variabilidad de la generación renovable sin comprometer la competitividad industrial. Entre las sugerencias están aumentar la capacidad de almacenamiento para desplazar energía en el tiempo, fortalecer las redes y crear interconexiones adecuadas como reservas bien dimensionadas.
El Foro aboga también por mecanismos de flexibilidad que tengan en cuenta los consumos trasladables sin un impacto significativo y aquellos procesos industriales cuyo coste de interrupción temporal supere la remuneración obtenida. La transición energética, según el foro, requiere una demanda más flexible, pero también un sistema eléctrico lo suficientemente robusto para no depender recurrentemente de esa flexibilidad industrial.
