El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado en la Asamblea General de Naciones Unidas un diagnóstico crítico sobre la crisis migratoria en Ceuta, señalando como causantes a "la desigualdad, la desesperación y la desinformación". Esta crisis, según Sánchez, es una de las más grandes de migración irregular de los últimos años. En su intervención, el mandatario ha advertido sobre el peligro de "ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad". Frente a esta tentación, afirmó que España, incluyendo Ceuta, no optará por ese camino, sino que mantendrá la decencia, la legalidad y el respeto a los derechos humanos.
España se enfrenta a las crisis migratorias sin renunciar a la decencia ni al respeto a los Derechos Humanos
Sánchez ha aprovechado para ensalzar su política exterior a lo largo de los últimos ocho años, destacando que España ha estado en contra de todas las guerras de agresión, incluyendo aquellas en Ucrania, Líbano e Irán. Además, ha manifestado su desacuerdo con el incremento del gasto militar al 5% requerido por la OTAN. En su discurso, también mencionó las sanciones contra Rusia, un embargo de armas a Israel y la oposición al uso del territorio español para acciones contrarias a la legalidad internacional.
El presidente agregó que España ha duplicado su inversión en cooperación y aumentado un 60% su contribución al sistema multilateral, ofreciendo un contraste con recortes internacionales que han afectado a la ayuda al desarrollo. Durante su intervención, Sánchez también abogó por una reforma de la ONU, defendiendo los principios fundadores del organismo y subrayando la importancia del multilateralismo como herramienta esencial en un mundo globalizado.
Propuso cambios en el Consejo de Seguridad de la ONU para asegurar una representación justa de todas las regiones y limitar el derecho de veto de los miembros permanentes. Asimismo, hizo un llamamiento a reforzar otras áreas de la ONU, como el Tribunal Penal Internacional, para investigar y sancionar violaciones a las normas internacionales. Sánchez enfatizó la necesidad de regular estrictamente las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Por último, el líder español defendió la nominación de "una mujer latinoamericana" para suceder a António Guterres en la Secretaría General de la ONU, sugiriendo nombres como María Fernanda Espinosa Garcés e Ivonne Baki. Resaltó la importancia de esta elección en un momento en que el feminismo y los derechos de las mujeres enfrentan ataques en diversas partes del mundo.
