La acampada en la plaza de Catalunya en Barcelona, que aboga por el derecho a una vivienda digna, ha aumentado significativamente al sumarse el Sindicat de Llogateres a la protesta. Durante la noche del jueves, se contabilizaban unas 220 tiendas de campaña y aproximadamente 400 personas manifestándose de manera indefinida para denunciar la crisis habitacional.
Este viernes por la mañana, el centro de la plaza sigue decorado con pancartas que defienden la vivienda pública y critican la especulación inmobiliaria. Las recientes declaraciones de Junts, rechazando los decretos de vivienda del Gobierno que se votan este viernes en el Congreso, han intensificado la indignación entre el movimiento por la vivienda. Como reacción, se ha convocado una marcha hacia la sede del partido de Carles Puigdemont en Barcelona.
La postura de Junts ha encendido aún más la indignación y la rabia entre los manifestantes, que amenazan con escalar el conflicto
"No esperamos nada de los políticos", afirmó Arteko, un miembro de la acampada, en declaraciones a Europa Press. Arteko expresó que, aunque esperaban alguna acción por parte de Junts, especialmente la aprobación de al menos uno de los decretos, se sienten traicionados por la negativa del partido a apoyar las medidas del Gobierno. Esta decepción ha alimentado la rabia entre los manifestantes, quienes este viernes se dividieron entre intentar paralizar un desahucio en el barrio del Raval y mantener la protesta frente a la sede de Junts.
Arteko enfatizó la necesidad de aumentar la participación y presionar por un cambio, aludiendo al ejemplo de las movilizaciones en Madrid.
