La presidenta de Banco Santander ha alertado sobre el impacto negativo que supone el exceso de regulación en la Unión Europea, al que se refiere como "un impuesto a todos los ciudadanos europeos". Durante la inauguración del Foro ICEX 2026, la directiva ha subrayado la necesidad de una legislación "inteligente", considerando que las normativas actuales son excesivas.
La regulación excesiva actúa como un impuesto que limita la expansión internacional y afecta a todos los ciudadanos europeos
Botín ha hecho hincapié en que la economía se basa en la competencia y la transparencia. Pese a los avances registrados, ha insistido en que se debe avanzar más rápido para mitigar este exceso de regulación presente en distintos niveles en Europa. Expuso que, en un momento de gran disrupción como el actual, la carga regulatoria es especialmente perjudicial, comparándolo con tener que cruzar el Amazonas con piedras en los bolsillos.
Respecto a la situación de España, Botín ha señalado que el problema radica en la Unión Europea, más que en el propio país. Contrastó la fragmentación regulatoria en Europa con el entorno más unificado de Estados Unidos, donde se están inclinando a invertir más debido a su condición de "mercado único". En España, las comunidades autónomas presentan normativas distintas, lo que, según ella, no afecta tanto a grandes entidades como Santander, pero supone un reto para las pequeñas empresas españolas.
Otro aspecto relevante para la presidenta es generar confianza. "No solo trabajo para mis accionistas; también para mi equipo, mis clientes y la sociedad", declaró, destacando que esta es una de las convicciones fundamentales dentro de la entidad bancaria. Botín resaltó que Santander cuenta actualmente con 180 millones de clientes y que en la última década han sumado 70 millones, proyectando un crecimiento de 30 millones más en los próximos tres años.
