La Unión Europea está en proceso de establecer nuevas reglas de contenido local para vehículos electrificados, lo que podría estimular la producción y suministro de componentes fabricados en Europa a partir de 2028. Sin embargo, según un informe de Bank of America (BofA) Global Research, el impacto positivo en los márgenes y el flujo de caja de los proveedores sería menos significativo de lo esperado.
La iniciativa, denominada 'Industrial Accelerator Act', definiría las condiciones para que los vehículos eléctricos de batería (BEV), híbridos enchufables (PHEV) y modelos de pila de combustible sean etiquetados como "Made in the EU". Por el contrario, los vehículos de combustión, híbridos convencionales y microhíbridos quedarían excluidos de este marco. Los vehículos que no cumplan con estas condiciones podrían continuar siendo vendidos y matriculados en Europa, pero no accederían a ciertos mecanismos de apoyo público y otros incentivos reservados para modelos fabricados en Europa.
Las flotas corporativas serán clave para la implementación de estas nuevas normas, al representar aproximadamente el 60% de las matriculaciones de turismos y el 90% de las de furgonetas en la UE
Para que un vehículo electrificado pueda ser considerado "Made in the EU", el marco propuesto establece cuatro requisitos principales. El ensamblaje final debe realizarse en la Unión Europea, y al menos el 70% del valor de los componentes del vehículo, excluyendo la batería, debe tener origen comunitario. Además, inicialmente será necesario que al menos tres componentes principales de la batería, incluidas las celdas, sean fabricados en la UE, aumentando a cinco componentes tres años después de la entrada en vigor de la normativa, como el material activo del cátodo y el sistema de gestión de la batería (BMS).
Pasados tres años, se añadirán requisitos para los sistemas de propulsión eléctrica y principales sistemas electrónicos, que deberán integrar al menos un 50% de valor de origen comunitario. Esto incluirá elementos como electrónica de potencia, motores eléctricos, ejes eléctricos, sistemas ADAS, radares, sensores, cámaras, unidades de control, sistemas de infoentretenimiento y electrónica del chasis.
Un aspecto destacado por BofA es que las normas determinarán el origen de los componentes según el lugar de fabricación y no la nacionalidad de la empresa. Esto significa que un componente fabricado en Europa por una compañía china sería considerado contenido comunitario, pero no lo sería una pieza producida fuera de la UE por una empresa europea. Empresas chinas como BYD, Chery, SAIC o Geely ya están avanzando en la localización de su producción europea, lo que podría abrir nuevas oportunidades para los proveedores europeos con plantas y experiencia en el continente.
La Comisión Europea estima que este nuevo marco de contenido local podría elevar el valor añadido de la cadena de suministro europea de vehículos eléctricos en 10.500 millones de euros. Sin embargo, BofA advierte que este incremento de volumen no se traducirá necesariamente en mejoras proporcionales de los márgenes o del flujo de caja de los proveedores. Los fabricantes podrían optar por presionar para reducir precios y contrarrestar así los mayores costes de producción en Europa, mientras que las inversiones en utillaje podrían absorber parte del flujo de caja extra generado.
Por lo tanto, los proveedores que cuenten con capacidad productiva infrautilizada en Europa y requieran pocas inversiones adicionales para localizar producción podrían ser los grandes beneficiarios. Según BofA, empresas como Valeo y Forvia están bien posicionadas para aprovechar este nuevo contexto.
