La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha declarado que la tasa de interés neutral, establecida en el 2,5%, no es un factor determinante para la política monetaria actual. A pesar de que el BCE ha fijado los tipos de interés en este mismo porcentaje, Lagarde enfatizó que esta cifra es teórica y fue calculada para situaciones estables, un contexto alejado de la realidad actual, marcada por perturbaciones económicas y la guerra en Irán.
En un ambiente de alta incertidumbre, prever un rumbo concreto para los tipos de interés se vuelve contraproducente
Durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Berlín, Lagarde subrayó que la economía mundial atraviesa una etapa de gran inestabilidad, lo que impide otorgar una importancia significativa al tipo neutral. Aunque no proporcionó pistas sobre futuras decisiones monetarias, afirmó que el BCE se mantiene firme en el objetivo de reducir la inflación al 2%.
El BCE decidió aumentar los tipos de interés en 25 puntos básicos, alcanzando el 2,5%, debido a la presión inflacionaria, algo anticipado por los mercados que, no obstante, se muestran cautelosos ante posibles nuevas subidas antes de fin de año. Lagarde aseguró que las decisiones del BCE son independientes de las reacciones del mercado, remarcando: "Los mercados hacen lo que tienen que hacer, y nosotros hacemos lo que tenemos que hacer".
En cuanto a la inflación, Lagarde señaló un cambio en la interpretación de los datos que ha alterado las proyecciones macroeconómicas. Aunque se espera que la subida de precios sea menos intensa a corto plazo, se prevé que sea más prolongada. El BCE proyecta que la tasa de inflación de la eurozona será del 3% en 2026, manteniendo la estimación anterior, mientras que ha ajustado al alza sus previsiones para 2027 y 2028 a un 2,5% y un 2,1%, respectivamente.
Además, Lagarde destacó la resiliencia del crecimiento económico, que ha superado las expectativas, lo que ha llevado al BCE a revisar positivamente sus previsiones. "Nos encontramos ante dos fenómenos: mayor resiliencia económica y una inflación más baja, pero persistente", concluyó la presidenta del BCE.
