El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausuró este sábado la cumbre 'Global Progressive Mobilisation' con un mensaje de orgullo para las fuerzas de la izquierda y una crítica a la derecha y la ultraderecha, a las que acusó de infundir pesimismo. Ante un auditorio de 5.000 personas, entre quienes se encontraban el presidente de Brasil, Lula da Silva, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, Sánchez subrayó que el encuentro representa un mensaje de unidad.
Señaló que la cumbre lanza un mensaje de unidad entre fuerzas progresistas y generaciones, promoviendo el trabajo conjunto y la recuperación de un horizonte compartido.
El presidente apeló a sus seguidores a sentirse orgullosos de sus ideas y de su historia, frente a un clima que, según él, busca desmoralizarlos con insultos. Recordó cómo en diversas partes del mundo a los progresistas y sus aliados se les tilda de forma despectiva y aseguró que "la vergüenza cambia de bando". Dijo que a partir de ahora, la vergüenza será para aquellos que callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores y defienden el privilegio de las élites.
Sánchez también defendió iniciativas de su Gobierno, como la regularización de medio millón de migrantes, y criticó a la oposición por resistirse a tales medidas. Afirmó que España es una nación con raíces migratorias y subrayó que no se convertirá en un país xenófobo.
Por último, Sánchez instó a no perder la fe en el progreso y a rechazar el pesimismo. Criticó a quienes buscan mantener el statu quo y ejemplificó con el desempeño de su Gobierno, afirmando que es posible crear empleo, proteger a los vulnerables y afrontar la emergencia climática sin dejar de lado el fortalecimiento de la clase media y trabajadora.
