El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha lanzado críticas contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, tras su reciente anuncio sobre Israel y la Unión Europea. Este domingo, Saar se pronunció en contra de la propuesta de Sánchez de plantear en Bruselas la suspensión del acuerdo de asociación entre la UE e Israel debido a presuntas violaciones de derechos humanos por parte del gobierno israelí.
Saar acusó a Sánchez de mantener una lectura hipócrita en temas de derechos humanos, mencionando las relaciones de España con regímenes totalitarios como los de Turquía, Venezuela e Irán. "No aceptaremos una lectura hipócrita de alguien que tiene una relación con regímenes totalitarios que violan los derechos humanos", señaló el ministro en un mensaje difundido en español a través de su cuenta en X. Aclaró que su problema no es con los ciudadanos españoles, sino con lo que catalogó como el doble rasero del Gobierno de Sánchez.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha propuesto romper el Acuerdo de Asociación con Israel, argumentando que aquellos que violan el derecho internacional no pueden ser socios de Europa.
El domingo, Sánchez anunció que el próximo martes su Gobierno presentará ante la Unión Europea la propuesta de romper el Acuerdo de Asociación con Israel. Según el mandatario, la razón principal es que aquel Gobierno que viola el derecho internacional no puede ser socio de Europa.
En una carta accesible a través de Europa Press desde el pasado viernes, el Gobierno español, junto a los de Irlanda y Eslovenia, solicitó a la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, que se celebre un debate formal sobre el acuerdo con Israel. En dicha misiva, los ministros de Exteriores, incluido el español José Manuel Albares, afirmaron que la revisión realizada en junio sobre el cumplimiento de Israel respecto al artículo 2 del acuerdo, que exige el respeto a los derechos humanos, no reflejó avances positivos y que la situación ha empeorado.
A pesar de esto, la Comisión Europea ha subrayado que para que prospere cualquier medida de suspensión parcial del acuerdo es necesario el consenso unánime de los Veintisiete países miembros de la UE, algo que hasta el momento no se ha logrado, aunque todas las opciones siguen abiertas.
