La Unión Sindical Obrera (USO) ha manifestado su profunda preocupación por el incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente al mes de julio. Según los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el IPC ha experimentado un aumento de cuatro décimas en su tasa interanual, situándose en el 3,6%, la cifra más alta desde mayo de 2024.
USO atribuye esta subida a elementos estructurales del modelo productivo y de consumo vigente. Se destacan especialmente el encarecimiento del transporte y los carburantes, con un incremento anual del 6,2% debido a la subida de los precios de combustibles y lubricantes. Igualmente, los costos de la vivienda y los suministros han aumentado un 5,7%, influenciados por el alza de la electricidad y el gas.
El sindicato también ha hecho hincapié en el impacto que tiene el turismo estacional en el encarecimiento de la vida. Las actividades recreativas y los paquetes turísticos han reflejado un aumento del 2,3% en tan solo un mes. Asimismo, la inflación subyacente, que se encuentra en el 3%, evidencia que la escalada de precios ya no es coyuntural, sino estructural.
Trabajar en España ya no protege contra la pobreza, según denuncia la USO, debido a la desconexión entre el aumento de la cesta de compra y la estancada subida salarial media
Joaquín Pérez, secretario general de USO, ha advertido que mientras la cesta básica, que incluye comida, luz y transporte, se ubica en tasas cercanas o superiores al 5% y 6%, la subida salarial media pactada en los convenios es del 3,02%. Esta disparidad lleva a una constante pérdida de poder adquisitivo, empujando a familias con empleo estable a la categoría de trabajadores pobres.
