El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado este lunes un análisis sobre el descenso de la demanda de los consumidores en la zona euro tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo. El estudio, realizado por los economistas Neus Dausà i Noguera, Maria Dimou y Omiros Kouvavas, revela que este fenómeno se debe principalmente a la decisión de los hogares de aplazar sus gastos debido a la creciente incertidumbre, especialmente en las categorías de consumo discrecional.
A pesar del aumento de precios asociado al conflicto, el informe del BCE sugiere que el factor clave en esta disminución del consumo es la confianza del consumidor, que persiste incluso cuando se controla la renta real. Según los autores, el “canal de confianza” es especialmente influyente durante grandes perturbaciones percibidas por los consumidores, y su impacto inmediato es más notable entre los hogares sin limitaciones presupuestarias.
La crisis de confianza, derivada de la guerra en Oriente Próximo, ha moderado la demanda y podría afectar negativamente al dinamismo subyacente del consumo
Si bien la confianza del consumidor y el crecimiento del consumo están estrechamente relacionados, los economistas del BCE advierten que podrían surgir nuevos retos para la demanda si la reciente mejora en la confianza es temporal. Existen riesgos adicionales si los hogares consideran que las pérdidas de renta real provocadas por el conflicto son persistentes. No obstante, dado que gran parte del ajuste en el consumo parece haber sido impulsado por el sentimiento más que por ingresos, esto podría revertirse si las tensiones disminuyen y se mantiene la recuperación de la confianza. En tal caso, parte del gasto discrecional aplazado podría reanudarse, según indican los autores.
