Las mascotas han dejado de ocupar un lugar secundario en la economía familiar para convertirse en el centro de una industria global en plena expansión. Alimentación premium, seguros veterinarios, hospitales especializados, hoteles, servicios de guardería, crematorios e incluso fondos de inversión forman parte de un mercado que no ha dejado de crecer durante la última década y que está transformando el consumo en numerosos países, entre ellos España.
Según la European Pet Food Industry Federation (FEDIAF), en Europa viven alrededor de 166 millones de perros y gatos repartidos entre cerca de la mitad de los hogares del continente. España sigue la misma tendencia. Los últimos datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) muestran un aumento sostenido del número de perros registrados, mientras que el sector también observa un crecimiento de los gatos y otras mascotas.
Aunque el mayor volumen de negocio sigue estando en la alimentación, el mercado ha evolucionado rápidamente hacia productos de mayor valor añadido. Alimentos premium, dietas específicas para determinadas patologías, productos ecológicos o recetas adaptadas a la edad del animal han ganado peso en las estanterías de supermercados y tiendas especializadas.
Esta evolución responde a un cambio en los hábitos de consumo. Un estudio de la consultora McKinsey & Company sobre el mercado mundial de las mascotas concluye que cada vez más propietarios consideran a sus animales como un miembro más de la familia, una tendencia conocida internacionalmente como pet humanization (humanización de las mascotas). Ese fenómeno impulsa un mayor gasto en alimentación, salud y servicios.
La sanidad veterinaria constituye otro de los segmentos con mayor crecimiento. En los últimos años han proliferado hospitales veterinarios con servicios de urgencias, diagnóstico por imagen, oncología, traumatología o cirugía especializada, prestaciones que hace apenas dos décadas eran poco habituales.
Un negocio que crece de manera exponencial
Al mismo tiempo, el mercado vive un intenso proceso de concentración empresarial. Grandes grupos internacionales respaldados por fondos de inversión han adquirido cientos de clínicas veterinarias en Europa y América del Norte para crear redes capaces de ofrecer servicios integrados. En España también se han producido numerosas operaciones corporativas en este sector durante los últimos años.
Los seguros para mascotas representan otra actividad en expansión. Aunque su penetración todavía es inferior a la de países como Suecia o Reino Unido, cada vez más aseguradoras ofrecen pólizas que cubren gastos veterinarios, intervenciones quirúrgicas o responsabilidad civil. La entrada en vigor de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales también ha incrementado el interés por este tipo de productos, aunque la norma no establece una obligación general de contratar un seguro para todos los propietarios de perros en España. Esa obligación depende de su desarrollo reglamentario y de la normativa específica aplicable en cada caso.
El turismo tampoco ha permanecido al margen. Hoteles, apartamentos turísticos, campings y casas rurales amplían su oferta para atraer a clientes que viajan con sus mascotas. A ello se suman guarderías caninas, centros de día y servicios de paseo, impulsados por el aumento de hogares en los que ambos propietarios trabajan fuera de casa.
Incluso han surgido nuevos nichos de mercado relacionados con el final de la vida del animal. Empresas especializadas ofrecen servicios de cremación individual, urnas personalizadas, ceremonias de despedida y cementerios para mascotas, un segmento todavía reducido pero con un crecimiento sostenido en distintos países europeos.
Un sector estable
Todo este ecosistema empresarial también ha despertado el interés de los inversores. Grandes multinacionales como Mars Incorporated y Nestlé, a través de Purina, llevan años reforzando su presencia en alimentación y salud animal mediante adquisiciones. Paralelamente, gestoras internacionales y fondos especializados consideran el mercado de las mascotas un sector defensivo, menos expuesto a los ciclos económicos que otros ámbitos del consumo. Esto quedó patente durante la pandemia, cuando buena parte del sector mantuvo un comportamiento más sólido que otras actividades vinculadas al comercio minorista.
La economía de las mascotas ya no consiste únicamente en vender pienso o accesorios. Se ha convertido en un sector transversal que integra alimentación, sanidad, turismo, seguros y servicios especializados. A medida que aumenta el número de hogares que consideran a los animales como parte de la familia, también crecen las oportunidades de negocio para un mercado que está lejos de mostrar signos de desaceleración.
