El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, han iniciado la reunión del G20 en Asheville, Carolina del Norte, subrayando la resiliencia y potencial crecimiento de la economía mundial. En calidad de anfitriones, Bessent y Warsh dieron la bienvenida a líderes financieros como Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en un evento clave para la presidencia estadounidense del G20.
Bessent enfatizó la importancia del crecimiento económico apoyado por recursos abundantes, normas claras y mercados robustos, proponiendo la "movilización de la energía de las personas libres para construir sus propias comunidades". También pidió la simplificación regulatoria y criticó políticas distorsionadas de ciertos países, haciendo alusión a las tensiones comerciales y políticas con Irán. Asimismo, solicitó al Fondo Monetario Internacional y a otras organizaciones internacionales que refuercen sus análisis económicos.
Una economía global sólida no puede basarse en actos egoístas que sofocan la competencia justa basada en el mercado
En cuanto a la postura estadounidense frente a Irán, Bessent agradeció a la Unión Europea y al Banco Central Europeo por su apoyo en la ofensiva "Paria Económico", encaminada a acabar con el régimen iraní. Esta ofensiva se produce tras el aislamiento comercial impulsado por Estados Unidos contra Irán, lo que ha tensado las relaciones comerciales globales, especialmente con China.
Durante la reunión del G20, Bessent destacó en una entrevista que los intereses comunes con China en relación a Irán son mayores que sus discrepancias, y mencionó una conversación privada con Pan Gongsheng, gobernador del Banco Popular de China.
Por otra parte, Warsh anunció que el periodo de miedo al "estancamiento" ha terminado, y la economía global se enfrenta a un nuevo ciclo de crecimiento, impulsado por avances en inteligencia artificial. Considera clave entender las perspectivas de crecimiento y compartir impresiones sobre la economía estadounidense.
Bessent coincidió con Warsh en muchos aspectos, pero destacó que durante un shock de oferta no es habitual subir los tipos de interés hasta que se manifiesten los efectos secundarios. Warsh, en sus primeros meses al frente de la Fed, ha mantenido los tipos sin cambios, aunque ha considerado posibles subidas si la inflación continúa al alza.
