La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha informado de una notable reducción en la producción de cereal en Castilla y León, la cual ha disminuido un 34,4% en la campaña de 2026 respecto al año anterior. La producción actual se ha situado en 5.522.555 toneladas, frente a las 8.417.242 toneladas de 2025.
Este descenso se debe a factores climáticos adversos, como las lluvias durante la siembra y las elevadas temperaturas en mayo y junio, que han acelerado la maduración del grano y reducido los rendimientos. Además, el aumento en el precio de los fertilizantes, impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado que los agricultores recorten el uso de abonos, reduciendo su consumo en un 20% en la región.
Por provincias, Soria, Segovia y León han experimentado los mayores descensos, mientras que Ávila, Palencia y Valladolid también han sufrido daños significativos. En contraste, las provincias de Zamora, Burgos y Salamanca han resistido mejor el impacto.
La producción media de cereal en Castilla y León se prevé que descienda por debajo de los 3.000 kilos por hectárea, según COAG
Lorenzo Rivera, coordinador de COAG en la región, ha solicitado un conjunto de medidas para reactivar el sector. Entre las propuestas, se piden ayudas directas al Gobierno central y a la Junta de Castilla y León para reducir los costes de insumos como gasóleo y abonos. También se ha pedido la inclusión explícita de los apicultores en las ayudas, considerando que fueron excluidos en ocasiones anteriores.
COAG también insta a que las ayudas estatales vigentes se prorroguen más allá del 30 de junio y solicita la regulación de las importaciones de cereal, aplicando aranceles y contingentes para proteger los precios nacionales. A nivel europeo, la organización exige medidas para estabilizar el sector agrario, como la fijación de un tope al gasóleo profesional y compras conjuntas de fertilizantes.
Además, COAG enfatiza la necesidad de cumplir con la Ley de la Cadena Alimentaria para asegurar precios justos, recordando que España necesita 37 millones de toneladas de cereal para abastecer la demanda del mercado interno. La organización advierte que el declive del sector provocaría el despoblamiento rural y el aumento de incendios forestales.
