Las acciones de Indra experimentaron una subida superior al 3% en la media sesión del miércoles, a medida que el mercado aguardaba la elección del sustituto de José Vicente de los Mozos, quien dejará su puesto como consejero delegado de la compañía de tecnología y defensa el próximo 30 de junio. Hacia las 12:30 horas, las acciones de Indra se intercambiaban a 52,50 euros, lo que supone un alza del 3,47%.
La expectativa gira en torno a la reunión del consejo de administración, inicialmente programada para este miércoles y pospuesta para el martes siguiente, donde podría revelarse el nuevo CEO, según informó el diario 'Expansión' y confirmaron fuentes de la empresa a Europa Press.
El futuro de la gobernanza en Indra presenta diversas posibilidades. Podría mantenerse a Ángel Simón como presidente no ejecutivo y designar un nuevo consejero delegado con funciones ejecutivas, o bien compartir las funciones ejecutivas entre Simón y el nuevo CEO, una estructura similar a la anterior, en la que Ángel Escribano ejercía como presidente ejecutivo y De los Mozos como consejero delegado ejecutivo.
La salida de José Vicente de los Mozos tras poco más de un mes y medio del nombramiento de Ángel Simón genera nuevamente tensiones en la gobernanza de Indra.
Marc Murtra, anterior presidente de Indra y actual presidente de Telefónica, ya estableció un precedente al asumir funciones ejecutivas tras ingresar en la firma con un cargo representativo, situación que podría repetirse con Simón.
Los detalles de la nueva estructura de liderazgo deberán ser aprobados por el consejo de administración y posteriormente ratificados por la junta general de accionistas. De los Mozos, quien ha desempeñado el cargo desde mayo de 2023, sigue al frente de sus responsabilidades para asegurar una transición fluida, en un periodo en el que ha logrado una revalorización de la acción y ha intentado la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), proceso actualmente paralizado.
Esta situación marca otro episodio en la reciente historia de Indra, que ya había enfrentado presiones por parte de la SEPI, su principal accionista con el 28% del capital, lo que provocó la salida de Ángel Escribano como presidente.
