La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) está tomando medidas para abordar los riesgos financieros relacionados con el cambio climático, especialmente aquellos derivados del calor extremo. La entidad, que tiene su sede en París, trabaja en nuevas formas para evaluar el impacto financiero de las altas temperaturas, según ha informado un portavoz a 'Bloomberg'. Este esfuerzo podría culminar en la inclusión del calor como una categoría específica en las pruebas de estrés habituales que determinan la capacidad de los bancos para absorber pérdidas.
Los reguladores europeos intensifican sus esfuerzos para mitigar los riesgos del cambio climático en el sector bancario, a medida que Europa se calienta más rápidamente que cualquier otra región del mundo
Desde 2021 hasta 2024, los fenómenos climáticos extremos han provocado daños por valor de más de 200.000 millones de euros, según señala la Agencia Europea de Medio Ambiente. La EBA planea evaluar cómo las carteras de préstamos de los bancos podrían estar expuestas a estas pérdidas, las cuales suelen ser más complejas de cuantificar en comparación con las causadas por desastres como inundaciones e incendios forestales.
No obstante, la próxima evaluación de la resiliencia bancaria en Europa, que comenzará próximamente, se centrará en los riesgos de inundaciones. Se estima que estos fenómenos generaron costes anuales superiores a los 31.000 millones de euros en 2024, según la Unión Europea, comparados con un promedio anual de 8.600 millones de euros entre 1980 y 2024. El proceso de evaluación, que se desarrollará hasta 2027, será dirigido por la EBA en colaboración con el Banco Central Europeo (BCE) y los supervisores nacionales, analizando riesgos a lo largo de un período de tres años. Por primera vez, los bancos deberán prepararse para escenarios que no solo consideren la transición hacia una economía baja en carbono, sino también los riesgos físicos asociados al cambio climático.
