Las gestoras de inversión internacionales muestran escepticismo ante el anuncio del Tesoro de Estados Unidos de duplicar sus operaciones de recompra de bonos del Estado, superando los 4.000 millones de dólares entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre. Estas entidades dudan de que la medida pueda frenar el alza de los rendimientos de las obligaciones estadounidenses.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, comunicó la medida, tras lo cual el rendimiento a 30 años descendió a 5,18%, una caída de 15 puntos básicos desde el máximo del 18 de agosto. El rendimiento a 10 años también se redujo a 4,64%, 10 puntos básicos menos que su cota más alta. La renta variable mostró un impulso positivo y el oro recuperó terreno, ubicándose alrededor de 4.500 dólares la onza.
Las gestoras creen que, aunque las recompras brindan un respiro temporal, no resolverán los desafíos fiscales de Estados Unidos
Desde Robeco señalan que el Tesoro busca transmitir que le importan los rendimientos a largo plazo y está dispuesto a intervenir para limitar su subida. Sin embargo, reconocen que el Tesoro deberá financiar estas compras posiblemente mediante la emisión adicional de letras del Tesoro. A pesar del alivio inicial, los rendimientos a 30 y 10 años han vuelto a aumentar, situándose en 5,25% y 4,7%, respectivamente.
El gestor de carteras de Twenty Four AM, Eoin Walsh, considera que la medida ha supuesto cierto alivio, pero advierte que los factores que podrían impulsar una caída significativa de los rendimientos son limitados. Parte de la preocupación radica en la composición de la deuda. Robeco sugiere ajustes en la deuda para contener el alza, planteando que reducir la oferta de bonos a más largo plazo podría ser una opción, aunque esto también implicaría riesgos.
Eiko Sievert, director ejecutivo de Scope Ratings, critica la sustitución de bonos a largo plazo por deuda a corto plazo. Advierte que, aunque podrían reducirse temporalmente los costes de financiación, aumentaría el riesgo de refinanciación en el futuro. Menciona que la deuda pública de EE. UU. supera los 40 billones de dólares y representa el 123% del PIB, siendo el déficit del 6,3% del PIB para 2026.
Walsh también señala que el fin del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría aliviar los rendimientos al reducir los costos de la energía y permitir nuevas bajadas de tipos por la Reserva Federal. Sin embargo, dice que los rendimientos podrían mantenerse alrededor del 4,5% hasta que haya señales claras de descenso inflacionista.
Por otra parte, las inversiones en inteligencia artificial por parte de las empresas hiperescaladoras podrían incrementar la inflación a corto plazo, ya que compiten con los bonos del Tesoro por el capital de los inversores, presionando al alza los rendimientos de la deuda pública.
Walsh concluye que, salvo un inesperado choque económico deflacionista, es probable que persista la presión hacia rendimientos más altos y curvas de rendimiento pronunciadas en un futuro inmediato.
