José María Alfaro, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), ha revelado que los compradores de vivienda están empezando a mostrar resistencia y a negociar los precios de salida existentes, lo que está provocando un alargamiento de los procesos de compraventa. Alfaro atribuye esta tendencia a que los ingresos del comprador medio son insuficientes para asumir los altos precios de mercado, así como la aparición de una "demanda escéptica". Esta última se refiere a quienes, a pesar de tener capacidad financiera, prefieren retrasar la adquisición en espera de un ajuste en los precios.
Esta postura de los compradores se refleja en el descenso del 7,3% en las compraventas de viviendas registrado en mayo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), una caída significativa desde mayo de 2024. La federación destaca que la dificultad de acceso y la cautela del comprador están incidiendo directamente en las estadísticas, mostrando una tendencia a la baja. El tiempo promedio para concretar una venta se ha extendido notablemente, pasando de dos o tres semanas a entre seis y nueve semanas en los últimos meses, según explicó Alfaro en un comunicado.
Este cambio en el comportamiento del mercado no significa un desplome, sino un ajuste esperado tras años de intensa actividad y alzas en los precios
A pesar de la ralentización, la demanda sigue superando a la oferta disponible en las principales ciudades, lo que mantiene los precios en niveles altos. Además, la subida de los tipos de interés también ha contribuido a esta desaceleración, al encarecer las condiciones hipotecarias y limitar el acceso a la financiación para muchos potenciales compradores.
Sin embargo, las compraventas no se han detenido completamente. Siguen adelante impulsadas por aquellos que actúan por necesidad, como parejas que buscan cambiar de vivienda y compradores de primera vivienda que logran satisfacer las exigencias bancarias. Entre los motivos de estas transacciones figuran la emancipación, el crecimiento familiar, las separaciones o incluso la imposibilidad de soportar los precios del mercado de alquiler.
FAI descartó un colapso inminente del mercado inmobiliario, más bien lo ve como un ajuste necesario tras años de fuerte dinamismo. La federación espera que 2026 termine con un volumen de transacciones menor que el del año anterior, con una previsión de descenso de las compraventas superior al 5% respecto a 2025.
