Por Beatriz Giménez, Country Manager para España y Portugal de Tink.

La industria está preparada para dar el salto hacia un modelo de open banking (banca abierta) seguro y personalizado, aunque su implementación aún es muy lenta. Desarrollar una estrategia sólida, una correcta asignación del presupuesto que garantice el máximo retorno de la inversión, priorizar las asociaciones y la inversión en casos de uso que mejoren la experiencia del cliente y aumente su ventaja competitiva son los cuatro principios básicos para aprovechar al máximo los beneficios del open banking.

Según datos de la última encuesta realizada a ejecutivos financieros de instituciones de toda Europa, sobre sus actitudes e inversión en el modelo de open banking, el 61% de las instituciones financieras muestran una actitud favorable a generar oportunidades en este segmento, pero el 42% no cuenta con una estrategia clara para impulsar y aprovechar los beneficios que ofrece este modelo. Una de las principales razones es la falta de claridad sobre cómo aprovechar al máximo su potencial. Cabe destacar que, en 2021, los líderes serán aquellos capaces de implantar el modelo de open banking en una estrategia sólida. Se debe ver esta transformación como un servicio que los bancos ofrecen a sus clientes, ya que presenta un sinfín de oportunidades a corto y largo plazo, que irán evolucionando desde servicios más básicos hacia otros más complejos y sofisticados.

En cuanto a la asignación de presupuesto para esta transformación, esta investigación revela que las instituciones financieras de toda Europa están invirtiendo un gasto medio de entre 50 y 100 millones de euros, mientras que el 45% de los ejecutivos tiene presupuestos de inversión aún mayores. La magnitud de las inversiones muestra que el open banking se ha convertido en una pieza clave en los programas de transformación digital.

Desde Tink aconsejamos asignar un presupuesto de manera inteligente y estratégica, dado que no todas las instituciones financieras tendrán la misma capacidad. Se deberá destinar el capital a áreas de negocio que garanticen el máximo retorno de la inversión. Por otro lado, estos informes muestran que el 71% de los ejecutivos financieros da prioridad a la inversión en casos de usos relacionados con el cumplimiento de la normativa (compliance). Es decir, brindan un valor inmediato a su negocio al mejorar la adquisición y el compromiso de los clientes, así como la productividad de sus empleados. Es fundamental enfocarse en esta área, para posicionarse por delante de sus competidores. Asimismo, los responsables de estas instituciones financieras deben evaluar dónde seguir invirtiendo mediante el análisis de la complejidad, el impacto y la urgencia que puede tener el open banking en cada segmento; así como ahí en donde los competidores estén ganando cuota de mercado a costa de empresas existentes, lo cual marcará una de las más inmediatas para invertir.

Para finalizar con otra de las claves, las instituciones deben forjar alianzas estratégicas y favorables con las Fintech, ya que estas proporcionan la tecnología, la experiencia y la visión estratégica para seguir implantando el open banking, aportando valor a corto y largo plazo para las instituciones financieras y sus clientes. En 2020, para el 70% de los ejecutivos, establecer una alianza era una prioridad. Nuestro pronóstico es que esta tendencia continuará y crecerá durante el presente año. No obstante, para que estos partnerships (acuerdos) realmente funcionen, las fintech deben poder navegar los complicados procesos de procurement (aprovisionamientos), los requisitos de onboarding (integración) y la prestación de servicios críticos que la mayoría de los grandes bancos requiere.

De cara al futuro, se puede esperar que la implantación del open banking aumente significativamente, especialmente durante el próximo año, a medida que las consecuencias de la Covid-19 determinen nuestra forma de consumir y relacionarnos con el exterior. Las instituciones financieras tienen una excelente oportunidad para responder de manera proactiva a la situación actual, priorizando e impulsando la banca digital y los pagos, para satisfacer la creciente demanda de soluciones on-line. 2021 será el año en el que el open banking se convierta en uno de los actores principales en la transformación digital de la industria de servicios financieros.