José Francisco Rodríguez, presidente de Capital.

Cuando reflexionamos sobre el papel que ha de desempeñar la industria del turismo, frecuentemente lo hacemos con horizontes temporales sujetos a toda una batería de incertidumbres. Esto provoca que nos hayamos concentrado en el día a día de un sector estructural para España, dejando de lado decisiones de transformación que consoliden -e incluso mejoren- nuestro posicionamiento a nivel mundial en la industria del turismo. Tanto como país destino, como a nivel empresarial, por la importancia que tienen las empresas turísticas españolas en el panorama mundial.

 En términos de cifras, según la CEOE, el turismo pasó de representar el 12,4% del PIB en 2019 al 5% en 2020. Quizás lo que es más revelador, es el efecto de la pandemia sobre este sector turístico, dada la relevancia que tiene en la estructura productiva del país, con cifras de impacto caídas en indicadores como las pernoctaciones hoteleras, que caen un 73,3%, el gasto de los turistas nacionales, un 45,2%, y el de los turistas internacionales, un 78,5%. En términos empresariales, y analizando la cifra de negocios, las ramas vinculadas al turismo han perdido más del 50% de su facturación, sobresaliendo las agencias de viajes, con un 75% de retroceso, seguidas por el alojamiento (68%) y el transporte aéreo (60,1%). Otros sectores, como el de comidas y bebidas, registraron un retroceso de facturación que supera los 23.000 millones de euros.

Las recetas para recuperar el negocio turístico pasan, sin duda, por recuperar la demanda extranjera y competir frente a otros destinos y mercados, claves para volver al 12% del PIB que aporta el sector. La cuestión es: ¿cuándo volveremos a recuperar ese nivel de PIB y cuáles serán los apoyos, más allá de los Fondos Europeos de las políticas oficiales? Según las previsiones del Gobierno, el Plan de modernización y competitividad del sector turístico supondrá un impacto total de 6.732 millones de euros en el conjunto del PIB de España, así como la creación de 100.000 nuevos puestos de trabajo.

A pesar de esta perspectiva, según Exceltur, llegarán la mitad de los turistas que nos visitaron en 2019, y el consumo de los extranjeros en España durante el verano será un 51% inferior al existente antes de la pandemia. Creo que la situación coyuntural es complicada y no podemos ocultar bajo un soñado positivismo que los problemas se resolverán solos con las previsiones de recepción de los fondos. Creo que el futuro no está asegurado y que tenemos que tener, como primer objetivo, la limitación de las incertidumbres. Tanto para los turistas, por lo que será fundamental el papel de la Unión Europea, como para nuestras empresas, para las que es imprescindible crear marcos estables que favorezcan la recuperación, el crecimiento y las inversiones. Debemos crear cuanto antes una Agencia de Salud Pública nacional con responsabilidades globales que sea capaz de coordinar situaciones como la vivida y que afectan tanto a la economía.

En esta temporada que se inicia ahora, a nivel general es urgente terminar por resolver la pandemia, salvaguardar el empleo, el tejido empresarial, y, por supuesto, las rentas de las familias. Pero tenemos que asumir que nos quedan años complejos con los niveles de deuda que estamos asumiendo, por lo que tan importante es el corto plazo, como asegurar la sostenibilidad de la industria a largo plazo. Sin duda, compaginar las medidas que salvaguarden el bienestar de todos, va a requerir pericia política, pero aún requerirá más pericia para generar ese clima de confianza empresarial, con decisiones de interés común y nacional. Desde fuera de España resulta difícil de entender la fragmentación existente entre los marcos legales que rigen cada territorio. Para el mundo, España es un todo en turismo, ni entienden ni van a realizar el menor esfuerzo por entender el mapa autonómico de las decisiones.

La recuperación de la economía mundial se ha acelerado y las estimaciones de los organismos internacionales han mejorado notablemente, pero debemos trabajar desde ya por esta maravillosa industria con alma que es el turismo español.