Roger Agustín, CEO & co-fundador de Prenomics

Los últimos 12 meses han sido verdaderamente un periodo de altísima excepcionalidad. Tanto las personas como las empresas nos hemos tenido que adaptar a marchas forzadas al nuevo paradigma que afortunadamente parece que empieza a remitir. Sin embargo, aunque esta pandemia ha sido una gran catástrofe tanto a nivel de salud como a nivel económico para un gran número de compañías, también ha acelerado la implantación de varios cambios en el ámbito de la digitalización que ya se gestaban desde hace tiempo y que, muy probablemente, estén aquí para quedarse.

Dentro de este marco, han ocurrido tres sucesos que hacen que, hoy en día, podamos sacar mucho más valor a los proyectos centrados en los datos del que podríamos haber anticipado hace un año.

En primer lugar, mayor actividad online = Existen más datos. En el mundo online, a diferencia del físico, se puede medir cualquier cosa de forma relativamente sencilla. Al haber incrementado el volumen de actividad online por parte de clientes y usuarios, existen más datos que permiten modelizar comportamientos.

En segundo lugar, nuevas tecnologías corporativas = Las empresas pueden acceder al dato de forma más fácil. Una de las únicas partidas que las empresas no han reducido este año ha sido precisamente el gasto en tecnología. Se han actualizado varias tecnologías corporativas que, entre otras ventajas, también permiten extraer e integrar datos con otras tecnologías.

En tercer lugar, mayor trabajo con herramientas digitales = Menor resistencia cultural al cambio. Una de las principales razones por las que fracasan los proyectos analíticos es el hecho de que requieren una adaptación cultural dentro de la empresa. Hoy en día, después de un año trabajando de forma más intensa con la tecnología, estamos detectando un menor tiempo de adaptación por parte de los profesionales a estas nuevas formas de trabajo.

Estas tres palancas hacen que actualmente sea posible sacar mejores conclusiones a partir de los datos, puesto que son más completos y a un coste de desarrollo y adopción mucho más reducido.

Qué proyectos vale la pena acometer

Siempre es importante ser críticos ante el retorno que nos suponen las inversiones que acometemos y lo es todavía más ahora, después de un año que ha tenido consecuencias en este sentido para casi todas las empresas. Desde mi perspectiva, veo dos grandes líneas de actuación que seguro que darán los resultados esperados. Por un lado, los proyectos con impacto directo en la Cuenta de Explotación. Aquí cada sector tiene sus particularidades, pero ahora mismo y de forma transversal en varios sectores vemos que es muy interesante hacer proyectos en el ámbito de:

  • La activación de clientes “dormidos” y automatización de estas acciones. Cada cliente suma y suele ser mucho más fácil reactivarle que conseguir uno nuevo. Después de una situación excepcional en la que los clientes han alterado sus patrones de compra, es importante recordarles que existimos y hacerlo con la intensidad adecuada para cada segmento.
  • Precios dinámicos. En aquellos sectores que comercializan un activo con capacidad limitada, será particularmente interesante sacar el máximo partido de este activo en función de la capacidad disponible en cada momento del tiempo.
  • Optimizar aprovisionamiento (eliminando roturas, urgencias y minorando el inventario de seguridad). Esta tipología de acción, particularmente en ciclos de aprovisionamiento razonablemente regulares, permite reducir costes a la vez que evita perder oportunidades de negocio por no tener stock, así como incrementar el surtido.

Por otro lado, los proyectos que tengan gran capacidad de empoderar a nuestros colaboradores con mayor talento. En la mayoría de las organizaciones tenemos profesionales altamente talentosos que invierten muchas horas en confeccionar datos e informes con los que poder analizar y decidir. En la actualidad es posible poner en marcha proyectos que permitan automatizar y hacer accesibles los datos con herramientas optimizadas para el análisis, una tipología de proyecto que suele tener resultados indirectos altamente positivos.

Ahora bien, a la hora de elegir por dónde empezar, si en una empresa existe un elevado grado de desarrollo analítico, probablemente tenga sentido centrar los recursos en la primera línea de acción porque es más eficiente si partimos de una buena base. Si por el contrario se están planteando los primeros pasos, probablemente valga la pena explorar cómo construir una buena base informacional que ayude en la segunda línea de actuación.