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Eco-diseño y uniforme laboral, uno de los retos del sector textil contemporáneo, la gran apuesta de Circoolar

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Celina Tamagnini y Luis Ribó, cofundadores de Circoolar, abordan junto a Capital la situación de la industria textil laboral y su posible vinculación al universo ecologista. En un panorama donde la filosofía Green cobra más relevancia, el tejido empresarial no puede sino seguir los pasos marcados: “Las empresas están apostando por la sostenibilidad con la necesidad y el objetivo de pasar del “bla-bla” al hacer”, explica Ribó. Con la mirada puesta en “un presente mejor”, la iniciativa pretende ofrecer esta “etiqueta verde” al uniforme propio, un elemento más que cotidiano en multitud de organizaciones.

“No somos una empresa de reciclaje, sino una empresa textil que trabaja productos reciclados”, añade Tamagnini. Cuando los uniformes llegan al final de su vida útil, Circoolar recoge las prendas que después transformará en un nuevo producto. Al partir de la eliminación de esta clase de residuos, el ciclo es completo. Por su parte, Ribó cree que la pandemia ha acelerado los criterios de sostenibilidad: las empresas son aún más conscientes de su impacto negativo y han colocado el cuidado medioambiental en el centro, “un factor estratégico”. En este contexto, la Responsabilidad Social Corporativa tiene un papel imprescindible. Si todas las empresas que usan uniforme optasen por alternativas como esta, ¿cuánta huella medioambiental evitaríamos?

Según explica la start-up, el factor ecologista ha sido determinante en su fundación. “Sin pandemia, a lo mejor el cliente que nos compró mascarillas, nos hubiera comprado delantales o camisetas”, explica Tamagnini. El contexto, en este caso, ha influido más en el producto que en el enfoque empresarial. En pleno confinamiento, con un gran número de empresas cerradas temporalmente, la uniformidad desaparece. Pero “aparecen nuevas necesidades de protección, de seguridad, nuevas normativas…”, para Ribó, conjugar el contexto sociosanitario con la misión y los valores de su empresa fue la clave del éxito.

¿Cuáles son los cimientos de vuestra filosofía empresarial? ¿Por qué la perspectiva medioambiental es un eje en vuestro modelo de negocio?

Circoolar nace a finales de 2019 (noviembre) con el propósito de impulsar un cambio radical en la dinámica de la industria de la moda desde la ropa laboral y el merchandising textil. 

La industria textil es la segunda industria más contaminante del mundo, ocupando también la segunda posición en consumo de agua y generadora de enormes cantidades de residuos.

Es por ello que nuestra perspectiva medioambiental está muy presente en nuestro modelo de negocio. Pero también la social. Recordemos que la industria textil es considerada por muchos como la responsable del “esclavismo del S.XXI” debido principalmente a la deslocalización de la producción en países donde no se cumple con los derechos humanos.

Nuestra meta es poder vestir de forma ética y sostenible a todas las empresas ya comprometidas con la sostenibilidad, permitiéndoles vestir y expresar sus propios valores e impulsar sus compromisos generando a su vez un impacto social y medioambiental positivo a través de su forma de vestir. 

¿Hasta qué punto le importa a la industria de la moda esta clase de cuestiones? ¿Es diferente en el caso de la ropa laboral? ¿El eco-diseño es una carencia generalizada en la industria textil?

El sector textil, en concreto, se encuentra ante un cambio de paradigma: los titanes abordan nuevas materias primas, nuevos procesos productivos y nuevas formas de consumir y desechar. 

De hecho, el textil ecológico y sostenible supone ya un 25% del mercado B2C (a consumidor final). Mientras que el 90% de la ropa corporativa se envía a vertederos, según un estudio realizado por la entidad británica WRAP (Waste and Resources Action Program). El reciclaje textil no es un fenómeno muy cotidiano: según datos del INE, en España se recicla en torno a un 10-13%. A diferencia de la ropa de uso cotidiano (tanto B2C como B2B, entre empresas), no existe un mercado de reutilización, sea por la presencia de logo corporativo, por las sensibilidades del uso de la propia marca o por razones de seguridad. Ya se prevén nuevas normativas nacionales y europeas (recogida selectiva textil para 2025) que obligará a las empresas a adaptarse y generar cambios en su ropa laboral y merchandising textil.

Otro factor a tener en cuenta es la ausencia del factor eco-diseño en la ropa laboral. Atendiendo sólo aspectos funcionales de dichas prendas, se olvida el factor eco en el diseño, recordando que casi el 80% de los impactos medioambientales de una prenda se deciden en esta fase.

Aunque en la ropa laboral queda camino por recorrer, cada vez son más las empresas decididas a reducir el impacto medioambiental derivado de sus operaciones. Ejemplo de ello son Sorigué, ISDIN, Cocina Hermanos Torres, El Fornet, Turris, Consum, … y hasta 26 marcas con propósito que ya han confiado en Circoolar.

Nuestro público es mayoritariamente empresas comprometidas con la sostenibilidad y los ODS que quieran que sus empleados vistan ropa de trabajo ecológica al tiempo que respeten y protejan nuestro planeta.

En vuestra cadena de producción, ¿cuáles son las acciones cotidianas que llevan a reducir la huella medioambiental? (Evitar el residuo de más de 10.000 botellas de plástico, por ejemplo, ¿supone que se utilicen botellas de cartón/cristal en su lugar?)

La reducción de la huella medioambiental se da en todo el proceso productivo. Desde el origen, trabajando con residuos como materia prima, es decir, poliéster 100% procedente botellas PET recicladas o algodón reciclado procedente de otras prendas. Damos una segunda vida a los residuos convirtiéndolos en materia prima.

A su vez, el uso de estos materiales así como del algodón orgánico vs el convencional, generamos un nuevo menor impacto medioambiental en materia de emisiones de C=2, consumo de agua y electricidad. La fase de eco-diseño nos ayuda también a minimizar impactos medioambientales. 

Y por supuesto, actuamos en la parte final (si es que en un modelo circular hay principio y final) recuperando las prendas y dándoles una segunda vida, ya sea a través de reciclaje en nuevo hilo y tejido y/o elaboración de fieltro. Como dice nuestro lema, nuestras prendas fueron un residuo, han sido menor impacto medioambiental y empoderamiento social y serán residuo cero. 

¿Cómo es el proceso? ¿De dónde sale tanta uniformidad por reciclar?  ¿Circoolar promueve planes de reciclaje de este tipo en el tejido empresarial español?

Desde Circoolar planteamos la posibilidad de vestir ética y sosteniblemente a las empresas con prendas elaboradas a través de los principios de la economía circular y de impacto social. Nuestro proceso incluye el servicio de recogida de las nuevas prendas, ya eco-diseñadas, una vez ha llegado el fin de su vida útil.

En cuanto a la uniformidad actual de las empresas y teniendo en cuenta su dificultad de reciclabilidad al no haber estado eco-diseñadas, ofrecemos un servicio de reciclaje en fieltro 100% trazable con el que poder elaborar prendas de merchandising interno y externo. Es importante que las empresas comprendan su rol a la hora de evitar el residuo textil, tan extendido en la ropa laboral.

¿La “circularidad” es una de las claves de las empresas del futuro?

Sin duda. Para ello es necesario pasar de un pensamiento y actitud lineal a uno circular, apostando por nuevos modelos de producción y consumo más respetuosos con el medio ambiente y que aseguren el bienestar social y desarrollo sostenible.  Creemos que en los próximos años, los cambios se materializarán en:
– Industria: Se esperan cambios sociales, de comportamiento, normativas nacionales y europeas (recogida selectiva textil para 2025) que, como en el caso del plástico, obligará a las empresas a adaptarse, actuar y generar cambios en su ropa laboral y merchandising textil.
– Innovación:  Aparición de nuevos materiales más sostenibles y responsables con el entorno
–  Circularidad: Auge de la circularidad en el sector textil.
–  Empresas:  mayor compromiso social y medioambiental por parte de las empresas.
– Consumidos: Mayor concienciación y sensibilización optando y apostando por pautas y opciones de consumo más responsables. 

La situación económica de los últimos años, sumada al cambio generacional y cultural ha hecho que la apuesta por productos sostenibles y marcas con propósito sea rentable.

Circoolar arrancó a finales de 2019. ¿Qué supuso en los primeros instantes la situación generada por la pandemia?

En un primer momento nos vimos afectados como la mayor parte de la industria y el mercado del empleo por la crisis. La pandemia nos permitió dar una solución sostenible a una necesidad de protección y seguridad como las mascarillas sostenibles. Durante este tiempo hemos evitado el residuo de más de 2 millones de mascarillas desechables gracias a nuestras mascarillas reutilizables.

En 2020, la industria textil generó más de un millón de toneladas de residuos sólo en España, la segunda industria mundial en contaminación y en consumo de agua. ¿La Covid-19, como punto de inflexión, ha hecho que centremos la mirada en “puntos ciegos” así?

Si algo positivo podemos extraer de esta pandemia es la necesidad y comprensión por parte de la ciudadanía (consumidores y empleados), administración pública y sector privado de poner a la sostenibilidad en el lugar que se merece. Hemos aprendido de nuestra vulnerabilidad y de la necesidad de ser respetuosos con nuestro entorno y ello pasa por cambios en nuestra manera de hacer.

Cada vez son más las personas, estamentos y empresas comprometidas y necesitamos seguir sumando y sobretodo pasar de intenciones a acciones. Estamos en el buen camino.

Circoolar aprovechó el contexto para lanzar un nuevo producto, las mascarillas. ¿Son muchaslas empresas que han optado por esta alternativa, la de customizar los artículos de seguridadsanitaria?

Teniendo en cuenta nuestros valores y propósito así como la necesidad de protección, seguridad y certificados, desarrollamos las Social Mask, mascarillas higiénicas reutilizables (50 lavados), eficaces (certificadas), y de impacto social (donación 10% a proyectos sociales de la Fundación Roure destinados a cubrir necesidades básicas de colectivos más afectados por el Covid-19). Gracias clientes como Sorigué, ISDIN, Fornet o Uriach se ha conseguido evitar el uso de más de 2 millones de mascarillas desechables.

 ¿Cuáles son las previsiones para el cierre del ejercicio de 2021?

Todavía es pronto para anticipar cómo cerraremos el año en curso. Nuestra política no es hablar de previsiones, sino de datos demostrados. Para nosotros ahora la prioridad es trabajar para consolidar la compañía y garantizar un crecimiento directamente relacionado con el desarrollo de mayores impactos sociales y medioambientales.

¿2021? Tenemos nuestras previsiones, pero después de lo vivido y del panorama socio-económico es muy difícil aventurarnos. Nuestro deseo para este año esa que realmente coloquemos a la sostenibilidad donde se merece y el ser sostenible ya no sea una opción, sino la opción.

Circoolar confecciona sus prendas en talleres de inserción social y empoderamiento femenino. ¿Cómo es el perfil mayoritario en vuestra plantilla?

En la actualidad, en Circoolar somos dos trabajadores, los socios fundadores. Nosotros nos preocupamos de entender las necesidades y realidades de nuestros clientes y diseñar las colecciones en colaboración con nuestro equipo de eco-diseñadores.

Nos sostenemos en una cadena de suministro ya existente, que se encarga de facilitar el tejido eco-sostenible, la confección de las prendas y su reciclaje, contando y cumpliendo con una serie de requisitos sociales y medioambientales acorde con nuestros valores. Se trata de reconocidos sellos y certificaciones de la industria tales como el Standard 100 OEKO-TEX®, el Global Recycled Standard (GRS), o el GOTS para el algodón orgánico, por citar los más relevantes. 

Gracias a los proyectos llevados a cabo hemos podido empoderar y dar segundas oportunidades a más de 20 hombres y mujeres (y sus familias) a través de la confección con impacto.

¿Las ayudas públicas a este tipo de modelos de negocio existen, son suficientes? ¿Podría haber por parte del gobierno un intento de impulso mayor que favoreciera a empresas como la vuestra?

En el momento pandemia, obviamente, las urgencias eran otras más importantes. La verdad es que hay muchas ayudas para empresas sociales. Nosotros somos una empresa social, un negocio que dona parte de sus beneficios a talleres de inserción social de mujeres. Como start-up, tienes que entrar en el momento justo. A lo mejor, no entrábamos en alguna porque necesitábamos algunos meses más de constitución o a lo mejor te faltaba un empleado para poder entrar en una aceleradora. Pero si no hubiésemos sido una empresa social con el core business, realmente, en la sostenibilidad, no hubiéramos abierto tantas puertas a nivel inversión. Todos van hacia ahí.

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