miércoles 05 • octubre 2022

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Elecciones en guerra: Francia como potencia nuclear en la Unión Europea

Capital analiza con José Manuel Corrales (Universidad Europea) y Frédéric Mertens (Universidad Europea de Valencia) la carrera presidencial de las elecciones en Francia, afectadas por una guerra a las puertas de la Unión Europea

Arranca la carrera presidencial hacia el Palacio del Elíseo de París para elegir al próximo presidente de la Quinta República francesa. Doce candidatos, ocho hombres y cuatro mujeres, inmersos en una campaña electoral en la que “es evidente que la guerra en Ucrania está aumentando el nivel de confrontación y crispación entre los partidos”, explica José Manuel Corrales, profesor Doctor de Economía y Empresa de la Universidad Europea.

Es una decisión directa que recae sobre la ciudadanía francesa, ya que se trata de una designación que ofrece una segunda vuelta el próximo 24 de abril, si los aspirantes no consiguen la mayoría absoluta entre los 577 escaños de la Asamblea Nacional en la primera ronda.

Mertens
Frédéric Mertens, profesor y coordinador del grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia.

En una conversación con Capital, Frédéric Mertens, profesor y coordinador del grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, analiza que “es la primera vez que las elecciones en Francia están contaminadas por temas exteriores y de gran magnitud como la guerra en Ucrania. Es más, el debate político está puesto entre paréntesis”.

¿A quién se enfrenta Emmanuel Macron?

Las encuestas juegan a favor de Emmanuel Macron, actual presidente de la República francesa, candidato de La République en Marche [¡En Marcha!] y europeísta, pero cada vez las distancias se reducen frente a Marine Le Pen, líder de Ressemblement National [Agrupación Nacional].

¿Cómo está el tablero político? Para Corrales ahora mismo en Francia, como en casi toda Europa, hay un nivel “enorme” de polarización. Además, comparte con Frédéric Mertens la idea de que se repita el debate entre Macron y la candidata de extrema derecha Le Pen de hace cuatro años el 24 de abril, porque como apunta Mertens, “Macron y su partido han conseguido no solo captar al electorado, sino también a ejecutivos políticos y, en cambio, Marine Le Pen tiene la última oportunidad porque no concibe presentarse a las siguientes elecciones presidenciales si no obtiene buenos resultados”.

Corrales
José Manuel Corrales, profesor Doctor de Economía y Empresa de la Universidad Europea.

Pero hay más posibilidades, como el líder populista de izquierdas Jean-Luc Mélenchon, candidato de La France Insoumise [Francia Insumisa], que, como insiste Corrales, “no quiso participar en las primarias entre los socialistas y esto indica un nivel elevado de confrontación entre modelos muy diferentes”. Además, sintetiza que “el modelo progresivo de Macron representa una política en lo económico y social de continuidad, mientras que Le Pen y Mélenchon, en un contexto opuesto, proyectan una ruptura de esa continuidad”.

Y añade: “El resto de los inquilinos que podrían llegar al Palacio del Elíseo de París son Éric Zemmour, líder de Reconquête [Reconquista], que también está en el ámbito de la extrema derecha o, en la derecha tradicional, Les Républicains [Los Republicanos] con Valérie Pécresse, pero que cada vez están en peores condiciones para poder pasar a la segunda vuelta”. Además de Anne Hidalgo, actual alcaldesa de París y líder del Parti socialiste [Partido Socialista], Yannick Jadot con Les Verts [Los Verdes] y Fabien Roussel con el Parti communiste français [Partido Comunista Francés].

La abstención y l’ effet drapeau

Frédéric Mertens, profesor y coordinador del grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, reconoce que “las elecciones están congeladas”. Es decir, hay muy pocos movimientos porque el debate político está paralizado por la guerra en Ucrania, y, tal y como indica, “la abstención es un fenómeno, es un nuevo partido internacional”. Así, Mertens, comenta con Capital el significado del effet drapeau [efecto bandera]:

“Cuando hay una situación de crisis en Francia, como la ola de los atentados en París de los años 90 o los de la noche del viernes 13 de noviembre de 2015 en el suburbio de Saint-Denis, se consolida el electorado detrás de la figura del jefe del Estado del momento. Esto se conoce como l’effet drapeau, el efecto bandera, que se desarrolla cuando los votantes se identifican con Macron, no como personalidad política, sino como jefe del Estado, garante de la seguridad y la integridad del Estado francés. Es una vieja herencia de la Revolución Francesa”.

Marzo de 2020 supuso un punto de inflexión a nivel mundial. Desde la fecha, la ciudadanía está más inmersa en sus problemas que en cuestiones partidarias. Corrales relata que “lo que hay es un profundo malestar social, una devaluación del propio sistema democrático, la gente no se ve satisfecha con las decisiones que toman las instituciones”. Es por lo que uno de los grandes retos de Macron, según añade el profesor Doctor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, José Manuel Corrales, “es que la gente participe, porque cuando no lo hace quien se lleva el gato al agua son los extremos y en las elecciones presidenciales se la juegan los ciudadanos franceses, pero también los europeos”.

Propuestas en materia económica

La evidencia del malestar social y económico europeo se proyecta en cada país miembro de la Unión Europea y, por ello, la polarización política es una respuesta ante esta situación crisis provocada por la pandemia y la crisis inflacionaria que está generando el conflicto en Ucrania. Pero, ¿cómo puede asegurar la Unión Europea una estabilidad económica para los Veintisiete?

Corrales reconoce que quien representa con más fiabilidad, seguridad y estabilidad el proyecto europeo es Macron. “Tanto la alternativa a la extrema derecha como a la izquierda radical plantean un cuestionamiento del proceso de construcción europea, en concreto, Le Pen. Ésta se saca fotos con Putin y las pone en su programa electoral y luego las tiene que retirar. Es más, representa un nacionalismo exacerbado que es contrario a los principios y valores europeos”, explica.

Sin embargo, Corrales confiesa que en Francia el nivel de vida es más elevado, pero la crisis que sufre el país galo “es muy similar a la de España porque estamos abordando problemas muy similares que tienen que ver con una crisis inflacionista y un proceso de reconstrucción europeo”. A pesar de ello, Corrales es consciente de que Francia tiene un sector público históricamente más potente que España, de los más robustos de Europa. “En las elecciones presidenciales de Francia se están desarrollando planteamientos políticos que hablan de subir la edad de jubilación a los 65 años, que hoy está a los 62”, asevera Corrales con un tono de anhelo ante “los derechos, las demandas cubiertas y la calidad de vida que nosotros no tenemos y Francia sí”.

Cuestión de eficacia y efectividad

Mejorar calidad de empleo, subir salarios, priorizar archivos legislativos, reducir la brecha salarial de género, otorgar derechos a los trabajadores de plataformas, luchar contra la discriminación y garantizar el equilibrio de género en los directorios de las empresas, son muchas de las cuestiones que entran en juego en los programas políticos de los candidatos.

En esta misma línea, Corrales resalta que son temas clave en la decisión de voto. “Macron fue ministro de Economía, recuperación de la productividad y Asuntos digitales con François Hollande y lo que plantea son una serie de reformas para elevar la calidad de vida y recuperar el bienestar social tras las consecuencias de la pandemia y la crisis de la guerra en Ucrania”.

“El peso en la decisión de voto va a traducirse en el ámbito de la lucha contra el paro, el poder adquisitivo y la jubilación”, señala Mertens. Estos son los tres ámbitos en los que los partidos políticos y las elecciones podrían tener un impacto en la decisión del elector francés. De este modo, Mertens explica a Capital que en Francia “el tema del petróleo y luz afecta, pero la problemática energética no influye tanto como en España en las intenciones de voto”.

¿Qué otras cuestiones se plantean? Seguridad colectiva y común, pero también solventar la crisis económica. Para Corrales, “la imposición de sanciones a Rusia tiene un ida y vuelta porque se habla de que las impuestas por la Unión Europea pueden provocar una caída de casi el 30% del PIB de Rusia, pero también va a provocar efectos negativos en el territorio europeo”.

El 2020, siendo considerado el primer año de pandemia, acabó con una caída del PIB del 7,9% para Francia, un descenso hasta los 2.302,86 millones de euros que supuso la mayor bajada desde 2009. Además, la deuda se expandió al 114,6% del PIB (2.649,26 millones de euros) y el déficit público alcanzó el 9,1% (209.230 millones de euros).

No obstante, el ejercicio auguraba un fuerte despegue en la recuperación para el año 2021 y estas previsiones comenzaron a tomar forma cuando, en el tercer trimestre del año, el PIB creció un 5,5%, que derivó en un cierre de año en el que el la economía francesa creció un 7% (2.483,62 millones de euros), 180.756 millones de euros más que en 2020. A pesar de ello, con un déficit de 184.916 millones de euros en el tercer trimestre de 2021, la deuda alcanzó un 116% del PIB, una cifra total de 2.834,35 millones de euros.

En España, la deuda pública en el cuarto trimestre de 2021 fue de 1.427,24 millones de euros, un 118,4% del PIB, inferior al total del trimestre anterior (121,8%) y a los resultados franceses. Asimismo, en consonancia al crecimiento que ha experimentado la economía española con la del país vecino, España aumentó un 5,1% su PIB en 2021, una tasa superior a la del año 2020, fue del -10,8% (1.121,95 millones de euros).

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es el desempleo, donde ambos países coinciden en resultados positivos, pero no en magnitud, ya que Francia cierra el 2021 con una tasa de paro del 7,4% -cifra más baja en 15 años- frente al 13,3% de España, la menor tasa desde el cierre del 2008.

Francia y la Unión Europea

A la hora de resolver todos los temas energéticos relacionados con el cambio climático, en opinión de Corrales, “habrá que apostar por más Europa o menos Europa”. Es más, se está planteando poner en común la compra de gas por parte de muchas economías europeas.

“Francia, por ahora, forma parte de los países que no se ha visto muy perjudicada por la crisis de la pandemia y no se la considera de los territorios más dependientes energéticamente” porque como reafirma Corrales, “es quizás de los países europeos que tiene más centrales nucleares y aborda su sistema energético a través de la energía nuclear”. Por lo tanto, “Una Francia fuera, a nivel mental y político de la Unión Europea, sería una bomba de relojería para el futuro”, concluye el profesor Doctor de Economía y Empresa de la Universidad Europea ante las consecuencias que podría tener la llegada de un nuevo inquilino al Palacio del Elíseo de París.

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