sábado 25 • junio 2022

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Javier García (ThePower Business School): “Si no nos formamos continuamente, será difícil afrontar los retos del futuro” 

“Queremos que los directivos y los managers sean capaces de entender a los perfiles más técnicos de las empresas” 

ThePower Business School: “Las empresas nos piden fórmulas educativas que estimulen el engagement de sus empleados” 

La formación online, como hemos resaltado en anteriores ediciones de Capital, es uno de los segmentos más beneficiados por el auge del e-commerce. Y, en este contexto, a las tradicionales escuelas de negocio les ha salido un competidor “low cost” que nació con el objetivo de democratizar la enseñanza de corte empresarial en un momento de explosión de las políticas de retención y atracción del mejor talento. Analizamos con Javier García Arevalillo, responsable de Customer Success de ThePower Business School, el futuro de la formación en España y las claves del modelo de educación online. 

El modelo de ThePower Business School ha sido minusvalorado frente a otros formatos o escuelas de negocio, ¿cómo habéis conseguido frenar esa crisis de reputación? 

El obstáculo que vivimos es el que, en el fondo, tiene cualquier plataforma de contenidos. La clave es evitar ser un repositorio de formación o de información. Lo que nos ha permitido saltar ese obstáculo es convertirnos de verdad en una escuela de negocios. Creo que el contacto personal es esencial y vital, y lo estamos recuperando ahora después de los años de pandemia. Puede resultar paradójico para una escuela de negocios online, pero el hecho de tener una comunidad y eventos prácticamente cada día en ciudades de todo el mundo, que permitan ese contacto con los alumnos, es uno de los puntos clave que nos ha permitido ser algo más. 

¿Y la calidad de la enseñanza? 

El otro gran obstáculo es que el viaje formativo vaya mucho más allá de simplemente recibir una información o hacer un cursillo. En todos nuestros cursos, pero en el MBA, especialmente, no ofrecemos una agregación de contenidos, son realmente viajes formativos. Me parece equivalente, en buena medida, a hacer un MBA le añades la parte la parte de foros de de interacción con el resto de los alumnos de tu promoción en los eventos, etc.

Ahora estamos incorporando, además, la formación síncrona, que permite incorporar grupos de estudio y retos de negocio elaborados, por ejemplo, por un jurado formado por ex alumnos nuestros, para aplicar los contenidos que está aprendiendo el alumno. Ir añadiéndole capas a la formación es lo que nos está permitiendo romper ese obstáculo. 

En el ámbito de los estudios online, vosotros habéis creado un modelo que luego han seguido muchas escuelas. ¿Os consideráis pioneros? 

No hemos sido los primeros, pero, probablemente, sí somos los que hemos generado un mayor impacto en los últimos años. En cierta medida, probablemente hemos abierto mucho camino en el concepto de democratizar los estudios superiores, a los que antes accedían muy pocos alumnos. Hemos logrado que muchísimos potenciales alumnos que no consideraban la necesidad de formarse en el negocio se lo planteen. En ese sentido, sí que hemos democratizado ese acceso a la formación. Hemos sido de los primeros o desde luego pioneros en romper un poco ese tabú en abrir un nuevo campo que efectivamente luego han seguido otros. 

Registrasteis un boom de venta de cursos durante la pandemia, con todo el mundo en casa. Y ahora, en un escenario más cercano al “normal”, ¿qué piden los clientes, las empresas y los alumnos? 

Las empresas, fundamentalmente, nos piden engagement. Especialmente ahora, que, efectivamente, se ha normalizado o se ha generalizado la formación online, buscan algo totalmente diferencial que realmente enganche a los alumnos, es decir, a sus empleados. Esto es, digamos, lo más crítico o lo más demandado por parte de las compañías y lo que nos está permitiendo digamos diferenciarnos. Creo que se está produciendo cierto efecto péndulo de saturación de contenidos digitales y en ese entorno en ese en esa circunstancia es crítico acertar con formación que realmente enganche y que realmente aporte a los alumnos y mejorar sus habilidades.

Nosotros medimos el impacto de nuestra formación a través de nuestra metodología. Podemos saber cuánto conocimiento ha adquirido el alumno gracias a la formación y cómo han cambiado las habilidades o comportamientos concretos. Además, las compañías reclaman que podamos ofrecer todo nuestro portfolio de programas en formato suscripción. Así, pueden decidir a cuántas personas quieren formar al año en alguno de nuestros programas (o en varios), por una tarifa plana. 

El “boom” de la digitalización requiere perfiles tecnológicos, ¿vosotros cubrís esa brecha? 

No está en nuestra perspectiva a corto plazo enseñar a programar, somos una escuela de negocios. Tenemos un programa de transformación digital y varios programas más es más enfocados en digital analytics, pero siempre con la perspectiva de negocios. Con los programas enfocados en el entorno digital, buscamos que los perfiles no técnicos sean capaces de entender mejor el lenguaje del técnico y el potencial impacto de negocio que tiene blockchain, por ejemplo, y en qué situaciones de negocio tiene sentido aplicarlo y cuándo no.

Queremos que los directivos, los managers y los propios comerciales sean capaces de entender a los técnicos y responder las primeras preguntas de los clientes. Luego nuestra estrategia puede cambiar en el futuro, porque, al fin y al cabo, somos una empresa en desarrollo y en fase de crecimiento e innovación. 

¿Hacia dónde cree que se dirige la formación en España? 

El grado de incertidumbre que hay ahora mismo con respecto al futuro profesional de la inmensa mayoría de los trabajadores es muy elevada. Creo que parte del “boom” de escuelas de negocios, opciones de formación y de educación viene provocado por este escenario, esta sensación de descontrol y de que, en cinco años, cualquier trabajador se puede quedar perfectamente estancado o, incluso, fuera del mercado. Hay una necesidad de formación continua que se va a quedar. Si no estamos constantemente formándonos, va a ser muy difícil que afrontemos los retos del futuro.

Las empresas del sector deben intentar ser lo más ágiles posible para ir adaptando su propuesta formativa a esta necesidad y aportando contenidos programas que ayuden a la empleabilidad y que distintos alumnos atreverse a dar saltos en su carrera. Esas dos líneas son las que deberíamos cubrir las escuelas de negocios. Por un lado, los conocimientos requeridos, en constante evolución y cambio. Y, por otro, los impulsos vitales: los retos, asumir mayores responsabilidades en la empresa, emprender, etc. 

El creciente número de escuelas de negocio o de opciones de formación online, ¿nos indica que estamos ante un momento de posible consolidación en el sector? 

En algún momento habrá una consolidación, por un cierto efecto péndulo. Es fundamental que en todo momento tengamos claro qué que programas y qué contenidos de verdad ayudan al mayor número de alumnos. Quienes acierten con esa tecla y con ese ingrediente son los que se consolidaran. Y los que no acierten, serán víctimas de esta cierta ola expansiva. No creo que decrezca el número de alumnos o la necesidad, tiene más que ver con la estructura del propio sector. 

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