En España, más del 20% de los adultos tienen obesidad, una cifra que sigue en aumento y que está directamente relacionada con problemas de salud graves como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, la percepción social sigue tratándola más como un problema estético que como lo que realmente es: una enfermedad "crónica, progresiva y multifactorial".
"La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y progresiva, lo que significa que el profesional sanitario debe realizar un seguimiento constante a lo largo del tiempo, mientras que los pacientes deben adherirse al tratamiento. Cumplir con las visitas regulares, ya sean físicas o telemáticas, es crucial para garantizar la efectividad del tratamiento. Hemos evidenciado cómo la telemedicina ayuda a que los pacientes puedan tener un seguimiento periódico sin necesidad de desplazarse a los centros médicos, explica a Capital la doctora Mara Cerqueiro Bybrant, especialista en digestivo y nutrición en la clínica Yazen.
Uno de los mayores desafíos en su tratamiento es lograr resultados sostenibles en el tiempo. "El profesional sanitario debe realizar un seguimiento constante, mientras que el paciente debe mantener la adherencia al tratamiento. Aquí es donde la telemedicina juega un papel clave, facilitando un monitoreo regular sin necesidad de desplazarse", añade la experta.
Doctora Mara Cerqueiro Bybrant: "Es hora de reconocerla como un problema de salud pública y darle el tratamiento que realmente necesita"
En los últimos años, los avances médicos han permitido incorporar tratamientos farmacológicos efectivos en la reducción de peso. Pero el gran reto sigue siendo el mantenimiento del peso saludable a largo plazo. "No se trata solo de perder peso, sino de aprender a vivir de manera más saludable, entendiendo que este es un problema médico, no una cuestión de falta de voluntad", recalca la doctora.
Rompiendo mitos: la obesidad no es solo una cuestión de fuerza de voluntad
El desconocimiento sigue siendo una de las principales barreras en el tratamiento de la obesidad. “Aún persisten muchos mitos que dificultan que las personas busquen ayuda profesional”, explica la doctora Cerqueiro. La experta identifica cuatro pilares clave para cambiar la percepción de la obesidad y fomentar un tratamiento adecuado:
- Educación basada en evidencia científica: Es fundamental divulgar información clara y accesible sobre la obesidad como enfermedad, explicando que existen factores metabólicos, genéticos y hormonales que influyen en su desarrollo.
- Testimonios y humanización del mensaje: Las experiencias de pacientes que han logrado mejorar su calidad de vida ayudan a desmitificar la obesidad y a demostrar que el cambio es posible con un tratamiento adecuado.
- Enfoque multidisciplinar: La obesidad no puede abordarse solo con dietas o ejercicio. Su tratamiento debe incluir médicos, nutricionistas, psicólogos y entrenadores que trabajen en conjunto para lograr resultados sostenibles.
- Desmitificación de falsas soluciones: Es imprescindible romper con la idea de que existen soluciones rápidas o milagrosas. "El tratamiento de la obesidad va más allá de las dietas temporales, se trata de construir hábitos de vida saludables y sostenibles en el tiempo", destaca la doctora.
Un problema social con soluciones reales
A nivel social, la obesidad sigue rodeada de estigma y desinformación. "Es clave cambiar el discurso y hacer entender que la obesidad no es un problema de estética ni de voluntad, sino una condición médica que necesita tratamiento especializado", subraya la Dra. Cerqueiro.
La educación es la herramienta más poderosa en esta lucha. "El exceso de peso aumenta el riesgo de desarrollar hasta 200 enfermedades graves, como hipertensión, enfermedades cardiovasculares, artrosis e incluso ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal y el de mama", advierte la especialista.
El éxito en el tratamiento de la obesidad no debe medirse solo en términos de kilos perdidos. "Sabemos que una reducción del 5% del peso ya tiene un impacto positivo en la salud cardiovascular, y que con un 10% menos, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 se reduce en un 80%", explica la Dra. Cerqueiro.
Más allá del peso, lo importante es mejorar la calidad de vida de los pacientes. Dormir mejor, tener más energía, reducir el dolor articular y ganar confianza en uno mismo son solo algunos de los beneficios que se logran cuando se aborda la obesidad de manera adecuada. "Estamos en un momento clave para cambiar la forma en que entendemos y tratamos la obesidad", concluye la doctora. "No podemos seguir viéndola como un problema estético. Es hora de reconocerla como un problema de salud pública y darle el tratamiento que realmente necesita".
