Economía

Europa moviliza a empresas y sociedad civil frente a sus crisis

Crisis como la del año pasado en Valencia demuestran el potencial de la sociedad civil para ser la solución. La Unión Europea se propone escuchar más a los ciudadanos en uno de los momentos más delicados de su historia

Por Mario Talavera (Bruselas)

Ya ha pasado un año desde que las inundaciones arrasaron Valencia, además de otras áreas de España como Castilla- La Mancha. El drama humano y económico resonó en nuestro país, pero también fuera de él. Sin ir más lejos, el flamante presidente del Comité Económico y Social Europeo, Séamus Boland, lo usó de ejemplo para sacar varias conclusiones.

El irlandés, que se ha propuesto ambiciosos objetivos para su recién estrenado mandato, explicó a este medio cómo la sociedad civil salió al rescate sin pensarlo dos veces. Lo mismo que en otras catástrofes que han tenido lugar recientemente. La segunda conclusión, aunque esta no la dijo textualmente pero se entiende por omisión, es que la política debe aprender de la ciudadanía, de las empresas y trabajadores que actúan frente a situaciones críticas y se organizan para protegerse.

El Comité Económico y Social Europeo es un organismo que tiene esa virtud: reúne a empresarios, trabajadores y al conjunto de la sociedad civil para proponer reformas y actuaciones. Aunque su carácter es consultivo, se puede decir que refleja el sentir del ciudadano de a pie, dado que, pese a los intereses contrapuestos de sus miembros, sus opiniones se aprueban siempre con mayoría, es decir, con el consenso que tanto se echa en falta en el plano político.

La ambición de Boland es precisamente esa: que resuene la voz incómoda de la sociedad civil en Bruselas. Que las instituciones pasen a la acción con los problemas que realmente importan a la población.

Isabel Yglesias (CEOE):
“Hay que aligerar cargas y simplificar la vida tanto al sector privado como a la administración pública”

En el lado de los empresarios, las metas son similares y redundan en el beneficio de la economía europea. Según Isabel Yglesias, representante de CEOE ante las instituciones europeas, una de las prioridades debe ser “reenfocar las políticas europeas y relanzar la competitividad de la Unión”.

En ese sentido, cree que la mejora de la competitividad resulta imprescindible para “mantener el modelo social europeo”. Es por ello que el CESE representa una oportunidad para avanzar en medidas reales, dado que aquí se escuchan también las voces de los trabajadores. “El CESE es un punto que nos une, ya que reúne a representantes empresariales y de la sociedad civil”.

Asimismo, destaca el trabajo de coordinación que se realiza entre lo que se hace “como empresarios”, que luego se traslada a las organizaciones empresariales y a la patronal europea, Business Europe.

En cualquier caso, el propósito común pasa por optar por una receta tan conocida como poco aplicada: “Simplificar normas y evitar diferencias regulatorias que dificulten los negocios”, afirma Yglesias.

Pero no solo se trata de ayudar a las empresas, sino también a los ciudadanos y al propio sector público: “Hay que aligerar cargas y simplificar la vida tanto al sector privado como a la administración pública”, explica la portavoz de CEOE. Asimismo, entre los objetivos a corto plazo se encuentra la eliminación de normativa obsoleta y de los solapamientos regulatorios.

Cumpliendo estos objetivos, Europa podría profundizar en el mercado único, de forma que se facilite la operatividad dentro del continente. Desde la Comisión Europea, se ha marcado 2028 como el horizonte en el que este avance debe producirse.

VIVIENDA: una crisis en el corazón de Europa

Si Boland pretende que la sociedad civil sea escuchada en Europa, el problema de la vivienda es uno de los más comentados. “Europa vive una emergencia real en vivienda y no podemos esperar más para actuar”, explicó el nuevo presidente del CESE en su primera intervención.

“Los jóvenes necesitan que luchemos por ellos”, explicó el presidente del CESE. Es por ello que su voluntad es poner en valor la opinión “de la gente que sabe sobre esto”, siguiendo con el ejemplo de las inundaciones de Valencia. Además, el irlandés cree que es vital para el futuro de Europa y el compromiso de los jóvenes con el proyecto: “Olvidemos las ideologías”, añade.

Eurostat revela que los precios de la vivienda se han incrementado un 40% en la última década. En España, por ejemplo, los datos señalan que la competencia por el alquiler crece sin parar: según Idealista, hasta 62 familias pueden llegar a pugnar por una vivienda. Si bien la media es de 35, en ciudades como Barcelona se alcanzan los 58 contactos, y en Madrid, 46.

Séamus Boland (CESE):
“Europa vive una emergencia real en vivienda y no podemos esperar más para actuar”

En cuanto a las ventas, agosto ofreció un leve respiro, tras 13 meses de aumentos en la cifra de compraventas. Aun así, en agosto se firmaron 47.697 transacciones, una cantidad considerable comparada con las 64.000 del mes de julio.

El presidente del CESE explicó que la problemática de la vivienda es esencial para mantener estabilidad social. Así lo han entendido también en Bruselas, dado que el Consejo Europeo incluyó la vivienda como tema a tratar. Su presidente, Antonio Costa, reconoce la necesidad de poner este problema en el primer plano: “Tener una vivienda no debería ser un sueño inalcanzable”.

Por su parte, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, aboga por poner en marcha una financiación concreta para ayudar abordar la crisis de la vivienda.

Desde el punto de vista empresarial, Yglesias admite que la cuestión de la vivienda, de no resolverse, amenaza con crear “problemas sociales”. En el ámbito de negocio, afecta a la capacidad para captar y retener talento, ya que unas buenas condiciones laborales no bastan para atraerlo en un contexto de precios de la vivienda disparados.

Aunque reconoce que la Comisión Europea no tiene competencias directas, sí que puede influir en la puesta en marcha de una legislación favorable. Asimismo, Yglesias cree que las empresas pueden ayudar a resolver el problema a través de la construcción de vivienda, para lo que se requiere una simplificación normativa y la aceleración de los trámites.

¿De qué se habla en Bruselas? Cambio horario, Trump y Sánchez

Más allá de lo que se dice frente a los micrófonos, los diferentes actores europeos llevan a la tierra los muchos frentes abiertos para la Unión. Uno de ellos es el del cambio horario. Sánchez lanzó esta propuesta por sorpresa en las vísperas del último Consejo Europeo, lo que animó muchas conversaciones en el intermedio entre votaciones, discursos y ruedas de prensa.

Lo que la mayoría explica a este medio es que la cuestión no es si conviene o no cambiar la hora. Hay consenso en que cambiarla es un pequeño fastidio y que sería mejor no hacerlo; ahora bien, la cuestión es qué horario habría que dejar. Ese es el verdadero debate que hace difícil un consenso y que, pese a la posibilidad de alcanzar un posible un acuerdo, dejaría insatisfechos a muchos.

En lo que refiere al ámbito empresarial y económico, las amenazas de Donald Trump a España han acaparado una gran atención. El presidente estadounidense lamenta que no se alcance la inversión equivalente al 5% del PIB en Defensa, una cifra a la que sí se han comprometido el resto de miembros de la OTAN.

Antonio Costa (Consejo Europeo): “Tener una vivienda no debería ser un sueño inalcanzable”

Sánchez, que respondió a Trump que España es un país fiable y comprometido con las misiones de paz de la OTAN, insiste en que el presupuesto del país lo decide su Gobierno y que, de llegar a un conflicto, espera que la Unión Europea acuda en su defensa.

En esto coinciden diferentes miembros del CESE. No se espera que Donald Trump llegue a cumplir sus amenazas de imponer nuevos aranceles individuales a España. En otras palabras, no existe una gran preocupación, dado que existe el paraguas de Bruselas. Sin embargo, emerge una nueva cuestión: el deterioro de la imagen de nuestro país en la capital europea.

España se está convirtiendo en un tema de conversación recurrente y es por ello que, según explican las fuentes consultadas, no se debe llevar al límite el apoyo que la Unión puede proporcionar.

Por otro lado, tanto españoles como europeos lamentan que la posición de España se haya deteriorado. Recuerdan como no hace tanto Sánchez era visto como un líder fuerte dentro de la UE y capaz de poner sobre la mesa ideas y reformas positivas para el club comunitario. Pese a que no todas esas ideas eran del agrado del resto de actores, esa pérdida de influencia de Sánchez se traduce en una mala noticia para el conjunto del país.

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