La industria alimentaria española ha acogido con entusiasmo la decisión de la Comisión Europea (CE) de implementar provisionalmente el acuerdo comercial UE-Mercosur. Este anuncio, realizado el pasado viernes, llega en un momento crítico para las exportaciones españolas, según han indicado fuentes de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) a Europa Press.
En un contexto de «inestable escenario internacional», como lo ha descrito la FIAB, el acuerdo supone un impulso significativo. Sin embargo, la patronal ha subrayado la necesidad de proteger a los sectores más sensibles y de asegurar que los productos de Mercosur cumplan los mismos estándares de calidad y seguridad sanitaria y medioambiental que los europeos.
El pacto, que llega en un momento de creciente tensión geopolítica, representa un potencial significativo para la diversificación de mercados de la industria española de alimentación y bebidas. Recientemente, la patronal presentó un estudio detallado sobre Mercosur que contó con el respaldo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como con la colaboración de ICEX y otras entidades.
El mercado de Mercosur, con 273 millones de consumidores, ofrece prometedoras oportunidades de exportación para la industria alimentaria española
En términos económicos, las cifras resaltan la importancia del acuerdo: en 2024, las exportaciones españolas a esta zona alcanzaron los 329 millones de euros, mientras que las importaciones superaron los 2.200 millones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que el proceso para la aplicación provisional del acuerdo comenzará tras las ratificaciones de Argentina y Uruguay. En un anuncio desde Bruselas, subrayó la importancia de que Europa «forje su propio futuro», a pesar de las objeciones planteadas por el Parlamento Europeo ante el Tribunal de Justicia de la UE.
Von der Leyen explicó que la entrada en vigor «provisional» es, por naturaleza, temporal. Un portavoz comunitario añadió que el proceso de tramitación durará aproximadamente dos meses. El intercambio de «notas verbales» entre la Comisión Europea y los países de Mercosur marcará el inicio de esta etapa provisional.
El acuerdo, tras casi 26 años de negociación, establece un nuevo marco de relaciones entre las dos regiones. Las partes comerciales, que pertenecen exclusivamente a la competencia de la UE, pueden activarse interinamente con la ratificación de al menos un país del bloque del Cono Sur. Sin embargo, la ratificación definitiva dependerá de un proceso más complejo que requiere la aprobación de los Veintisiete y el consentimiento del Parlamento Europeo, actualmente condicionado por un recurso judicial pendiente de resolución.
