Las navieras A.P. Moller–Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC), dos de las mayores compañías de transporte marítimo del mundo, han anunciado la suspensión temporal de sus operaciones en el estrecho de Ormuz ante el aumento de la tensión en Oriente Próximo tras los ataques entre Irán, Estados Unidos e Israel.
La decisión afecta a una de las principales rutas del comercio internacional y puede tener impacto en las cadenas de suministro globales, incluidos los flujos energéticos y el transporte de mercancías hacia Europa.
Maersk paraliza sus pasos por Ormuz “hasta nuevo aviso”
Maersk ha comunicado que suspende todos los tránsitos de sus buques por el estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso” por motivos de seguridad.
La compañía justifica la medida en la necesidad de proteger a sus tripulaciones, embarcaciones y carga ante el riesgo creciente en la zona. La suspensión afecta a rutas con destino o salida del Golfo Pérsico.
Además, la naviera ha informado de ajustes en otros corredores estratégicos de la región, incluyendo servicios que cruzan el Canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb, donde algunos trayectos han sido pausados o desviados por rutas alternativas, como el Cabo de Buena Esperanza.
MSC suspende operaciones y reservas en la región
Por su parte, MSC también ha anunciado la suspensión de sus operaciones en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico hasta nuevo aviso.
La compañía ha indicado que sus buques se trasladarán a zonas consideradas más seguras y ha paralizado nuevas reservas de carga con destino a Oriente Próximo mientras persista la situación de inestabilidad.
Por qué es clave el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica situada entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán. Por este paso marítimo transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial transportado por mar, además de grandes volúmenes de gas natural licuado y mercancías.
Cualquier alteración en su operativa tiene repercusión directa en el comercio internacional, en los precios energéticos y en la logística global.
Impacto práctico para empresas y consumidores
La suspensión del tránsito por Ormuz y los posibles desvíos por rutas más largas pueden implicar:
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Incremento de los tiempos de transporte.
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Aumento de costes logísticos y de combustible.
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Retrasos en entregas hacia Europa y otros mercados.
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Revisión de coberturas por parte de aseguradoras marítimas en la zona.
Para empresas importadoras y exportadoras, esto puede traducirse en ajustes de plazos y precios. En el caso de consumidores, el efecto dependerá de la duración de la situación y de su impacto en los mercados energéticos y de materias primas.
