El panorama energético europeo se encuentra en una atmósfera tensa debido a un aumento drástico en el precio del gas natural y el crudo, consecuencia de los recientes conflictos en Oriente Medio. La referencia europea para el gas, el contrato TTF de los Países Bajos, experimentó un incremento superior al 33%, alcanzando los 57,596 euros por megavatio hora. Este aumento vino tras los ataques de Israel y Estados Unidos sobre Irán y las amenazas de la Guardia Revolucionaria iraní de atacar a cualquier barco en el estratégico estrecho de Ormuz.
En un contexto de incertidumbre, el índice Ibex 35 de la bolsa española inició la sesión con un descenso del 1,54%, intensificándose después hasta el 3,6%. Las bolsas europeas también sufrieron fuertes pérdidas, especialmente Milán y Francfort. A esta compleja situación se suma un repunte del precio del crudo en más de un 5%, mientras que el oro, tras iniciar con un alza, cayó ligeramente.
La amenaza de obstrucción del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de hidrocarburos, sigue generando gran inquietud en los mercados internacionales
Situado entre Omán e Irán, el estrecho de Ormuz es esencial para el transporte global de petróleo y gas natural. Aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado transita por este paso, con China, India, Japón y Corea del Sur como principales compradores. En este enclave, las tensiones actuales podrían suponer un riesgo considerable para la economía global.
A pesar del conflicto, España mantiene una dependencia limitada del estrecho de Ormuz gracias a un suministro energético diversificado. Según la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, el tránsito por esta vía representa una pequeña fracción del suministro español de petróleo y gas natural.


