Economía

El suministro de gas natural en España: diversificación y retos frente a la volatilidad global

Por Redacción Capital

El suministro de gas natural en España es un tema estratégico, especialmente en un contexto global marcado por la inestabilidad geopolítica y la alta volatilidad de los precios de la energía. La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio y los ataques a instalaciones energéticas en Irán han disparado los precios del gas licuado en Europa hasta un 50%, según datos del TTF holandés, mientras que el barril de Brent subía un 10% en cuestión de horas. Estas fluctuaciones reflejan la dependencia histórica de los combustibles fósiles y subrayan la importancia de diversificar el suministro y aumentar la independencia energética mediante renovables, como explican expertos del sector.

José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar, destaca que la inversión en energías renovables, especialmente fotovoltaica y aerotermia, no solo protege frente a los precios marcados por el mercado de combustibles fósiles, sino que aporta una mayor garantía de suministro. Además, el almacenamiento energético mediante baterías permite a hogares e industrias mantener cierta autonomía frente a crisis externas, reduciendo la exposición a incrementos bruscos de precios y asegurando el funcionamiento de la actividad económica incluso en momentos de escasez de gas.

Origen del gas natural en España

España importa la mayor parte del gas que consume, tanto en forma de gas natural canalizado como de gas natural licuado (GNL). En los últimos años, la Unión Europea ha reducido drásticamente su dependencia del gas ruso, que en 2021 representaba alrededor del 40 % del gas de gasoducto recibido. Para 2025, la proporción rusa cayó al 6 % en gasoductos y al 12 % si se considera tanto gas de gasoducto como GNL. Este alejamiento ha sido posible gracias a la diversificación del suministro, con Noruega como principal proveedor, seguida de Estados Unidos, Argelia, Reino Unido y Azerbaiyán.

En el caso de España, los envíos de GNL son especialmente relevantes. En 2025, la Unión Europea importó más de 140 000 millones de metros cúbicos de GNL, de los cuales casi el 58 % provenía de Estados Unidos. Gran parte de estas importaciones se destinan a España, Francia, Italia, Países Bajos y Bélgica, y una fracción se reexporta a otros países de la UE. La infraestructura española de regasificación permite recibir GNL en terminales ubicadas estratégicamente en la costa, lo que garantiza flexibilidad frente a interrupciones de suministro.

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La importancia del gas para la economía y los hogares

El gas natural es un recurso esencial para España y la UE. Aproximadamente el 30% de los hogares europeos utilizan gas para calefacción, y también es un componente clave para la generación eléctrica y los procesos industriales. La demanda en la UE ha disminuido más de un 19% entre 2021 y 2024 gracias a la eficiencia energética y al impulso de renovables, pero su papel sigue siendo crítico en el mix energético, especialmente en invierno y en industrias de alta intensidad energética.

Retos y oportunidades

La volatilidad global tiene un impacto directo en los hogares y empresas españolas. Según Lacaci, el aumento del precio del gas puede encarecer la factura residencial entre un 25% y un 30%, y afectar a los márgenes industriales. Además, los conflictos geoestratégicos pueden ralentizar la cadena de suministro de materias primas y manufacturados, elevando la inflación. Frente a esto, la electrificación y el autoconsumo con energías renovables se presentan como soluciones estratégicas para reducir la exposición a los precios internacionales y aumentar la resiliencia del sistema energético.

La diversificación del suministro y el fomento de la autonomía energética no solo protegen frente a shocks externos, sino que también impulsan la sostenibilidad. España, con su red de terminales de GNL y conexiones internacionales, y con un crecimiento constante de instalaciones fotovoltaicas, está mejor preparada para afrontar los desafíos de un mercado global cada vez más incierto.

En conclusión, el suministro de gas natural en España se apoya en una estrategia de diversificación, con proveedores fiables como Noruega, Estados Unidos y Argelia, y en la transición energética hacia renovables que garantizan estabilidad y autonomía frente a la volatilidad internacional. La combinación de infraestructuras modernas, importaciones estratégicas y el impulso de la energía limpia se perfila como la hoja de ruta para asegurar un suministro seguro, estable y sostenible en el futuro.

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